Catégorie : Omega 3

  • ¿Cuál es el mejor omega 3 para bajar los triglicéridos?

    ¿Cuál es el mejor omega 3 para bajar los triglicéridos?

    ¿Qué omega 3 es mejor para bajar los trigliceridos?

    Publicado el 30/09/2025 – Última actualización el 30/09/2025

    Respuesta rápida: para reducir triglicéridos altos, necesitas un suplemento de omega 3 a base aceite de pescado, de muy buena calidad, y que aporte entre 2-4 gramos diarios de EPA+DHA combinados. Con esta dosis, puedes esperar una reducción del 20-40% en tus niveles de triglicéridos en pocas semanas. La clave está en la concentración: no todos los omega 3 son iguales.

    Por qué los omega 3 bajan los triglicéridos

    Los ácidos grasos EPA y DHA actúan directamente sobre tu hígado, reduciendo la producción de triglicéridos y acelerando su eliminación de la sangre. Múltiples estudios clínicos demuestran que funcionan.

    Las principales organizaciones de salud cardiovascular recomiendan dosis elevadas de omega 3 específicamente para personas con hipertrigliceridemia. De hecho, existen medicamentos recetados que son simplemente EPA+DHA ultra concentrado.

    Lo importante: una dosis baja (500-1000 mg) puede ser suficiente para mantenimiento general, pero si tus triglicéridos están altos, necesitas dosis terapéuticas de 2-4 g/día.

    ¿Qué tipo de omega 3 elegir?

    1. Aceite de pescado concentrado (la mejor opción)

    EPA+DHA por cápsula: 500-1000 mg

    Por qué funciona:

    • Concentración alta: con 3-4 cápsulas llegas a dosis terapéuticas (2-4g/día)
    • Precio razonable: 15-30€/mes aproximadamente
    • Respaldo científico sólido: prácticamente todos los estudios sobre triglicéridos usan aceite de pescado

    Único inconveniente: si no es de calidad, puede repetir a pescado. Por eso importa elegir marcas con purificación adecuada.

    Veredicto: es la opción más eficaz, práctica y económica para bajar triglicéridos.

    2. Aceite de kril (bueno pero limitado)

    EPA+DHA por cápsula: 200-300 mg

    Por qué es interesante:

    • Excelente absorción gracias a su forma de fosfolípidos
    • Sin olor a pescado
    • Rico en astaxantina (antioxidante)

    El problema: la concentración es baja. Para alcanzar 2g diarios necesitarías tomar 7-10 cápsulas. Poco práctico y termina siendo muy caro.

    Veredicto: perfecto como complemento o para mantenimiento en dosis bajas, pero insuficiente por sí solo para tratar triglicéridos altos.

    3. Aceite de algas (opción vegana)

    EPA+DHA por cápsula: 300-500 mg

    Para quién:

    • Veganos o vegetarianos estrictos
    • Personas que no consumen pescado por cualquier motivo

    Ventajas:

    • 100% vegetal
    • Sin riesgo de contaminantes marinos
    • Sostenible

    Limitaciones:

    • Concentración media: necesitas 4-6 cápsulas para dosis terapéuticas
    • Más caro: 35-50€/mes
    • Menos estudios específicos sobre triglicéridos (aunque bioquímicamente es lo mismo)

    Veredicto: si no consumes pescado, es tu mejor alternativa. Funciona, pero pagas más por menos concentración.

    Semillas de lino, chía, nueces (no funciona para este objetivo)

    EPA+DHA directo: 0 mg

    Mucha gente piensa: « las semillas tienen omega 3, así que sirven para bajar triglicéridos ». Esto es falso.

    La realidad: las semillas aportan ALA (otro tipo de omega 3), que tu cuerpo puede intentar convertir en EPA y DHA. Pero la conversión es pésima:

    • Solo el 5-10% del ALA se convierte en EPA
    • Menos del 1% se convierte en DHA

    En la práctica: 2 cucharadas de semillas de lino (3g de ALA) te darían como máximo 150-300 mg de EPA y casi nada de DHA. Insuficiente.

    Veredicto: las semillas son sanas por otras razones (fibra, lignanos), pero no sirven para bajar triglicéridos altos.

    Si tu objetivo es reducir triglicéridos, necesitas un aceite de pescado de alta concentración. El kril puede complementar, las algas son alternativa vegana aceptable, pero las semillas vegetales no funcionan para este propósito específico.

    Los 5 criterios esenciales al elegir

    1. Cantidad de EPA+DHA

    Cuidado con el engaño común: una cápsula de 1000 mg de « aceite de pescado » puede contener solo 300 mg de EPA+DHA. El resto es grasa de relleno.

    Lo que necesitas buscar:

    • Mínimo 600 mg de EPA+DHA por cápsula (suma de ambos)
    • Para triglicéridos altos: 2-4 cápsulas al día según concentración
    • Lee siempre la etiqueta nutricional, no el tamaño de la cápsula

    2. Forma química: TG vs EE

    Los omega 3 vienen en 2 formatos:

    • Ésteres etílicos (EE): forma procesada, absorción 30-50% menor
    • Triglicéridos (TG): forma natural o reesterificada, hasta 70% mejor absorción

    Con la forma TG necesitas menos cápsulas para el mismo efecto. Busca productos que especifiquen « forma triglicérido » o « TG ».

    3. Pureza y certificaciones

    El pescado puede acumular mercurio, PCBs y metales pesados. Un omega 3 de calidad debe:

    • Estar destilado molecularmente (proceso de purificación)
    • Tener certificación (IFOS 5 estrellas) o equivalente (proveedor de confianza como EPAX)
    • Provenir de peces pequeños (sardina, anchoa, caballa) – menos contaminantes que peces grandes
    • Certificación de pesca sostenible (Friend of the Sea, MSC)

    4. Nivel de oxidación (TOTOX)

    El aceite de pescado se oxida como cualquier grasa. Un omega 3 oxidado:

    • Pierde efectividad
    • Puede generar compuestos dañinos
    • Huele y sabe mal

    Índice TOTOX ideal: menos de 10 (cuanto menor, mejor). Los mejores productos tienen TOTOX < 5.

    5. Relación calidad-precio

    No te guíes solo por el precio del bote. Calcula:

    Precio por gramo de EPA+DHA = Precio del bote ÷ (mg EPA+DHA por cápsula × número de cápsulas ÷ 1000)

    Un bote « barato » con baja concentración puede salir más caro que uno de calidad.

    Nuestra recomendación: omega 3 Puro Epax® de Soleri

    Aplicando todos los criterios anteriores, nuestro omega 3 cumple con lo que realmente importa para reducir triglicéridos:

    ¿Por qué destaca?

    Concentración: 700 mg de EPA+DHA por cápsula (400 mg EPA + 300 mg DHA)

    • Con 2 cápsulas al día: 1400 mg (dosis mantenimiento/prevención)
    • Con 3 cápsulas al día: 2100 mg (rango terapéutico para triglicéridos)

    Forma óptima: triglicéridos reesterificados (TG-XO Ultra de Epax®)

    • Hasta 70% mejor absorción que ésteres etílicos
    • Significa más EPA+DHA útil por cápsula

    Pureza máxima: aceite Epax® con estándares superiores a IFOS

    • Certificación que garantiza ausencia de metales pesados, dioxinas y PCBs
    • Análisis independientes de cada lote

    Frescura garantizada: TOTOX < 3

    • Uno de los índices de oxidación más bajos del mercado
    • Se nota en la ausencia de sabor a pescado

    Origen sostenible:

    • Certificado Friend of the Sea
    • Peces pequeños de zonas controladas (sardina, caballa)

    Sin aditivos innecesarios: solo aceite de pescado puro Epax® en cápsulas de gelatina. Nada más.

    Cómo tomar omega 3 para mejores resultados

    Dosis según objetivo

    • Mantenimiento general: 250-500 mg EPA+DHA al día
    • Triglicéridos moderadamente altos (150-300 mg/dL): 2 g EPA+DHA al día
    • Triglicéridos muy altos (>300 mg/dL): 3-4 g EPA+DHA al día

    Consejos prácticos

    Cuándo tomar: con las comidas principales. Los omega 3 se absorben mejor con grasa alimentaria.

    Cuánto tiempo: los primeros cambios en triglicéridos se ven en 2-4 semanas. El efecto completo puede tardar 2-3 meses.

    Conservación: guardar en lugar fresco y seco, lejos de la luz. Algunos expertos recomiendan el frigorífico una vez abierto.

    Precauciones:

    • Si tomas anticoagulantes, consulta con tu médico
    • Dosis muy altas (>5g) pueden aumentar ligeramente el LDL en algunas personas
    • Suspender 1-2 semanas antes de cirugías

    ¿Omega 3 o comer más pescado?

    Comer pescado azul 2-3 veces por semana es excelente para prevención. Pero para reducir triglicéridos altos, necesitarías comer pescado azul diariamente y en grandes cantidades (poco práctico y caro).

    Preguntas frecuentes

    ¿Cuánto tiempo tardo en ver resultados?

    Los cambios en analíticas de triglicéridos suelen aparecer a las 2-4 semanas de tomar dosis terapéuticas. El efecto completo se alcanza en 2-3 meses.

    ¿Puedo tomar omega 3 si ya tomo estatinas?

    Sí, de hecho se complementan bien. Las estatinas actúan sobre el colesterol, los omega 3 sobre los triglicéridos. Siempre consulta con tu médico.

    ¿Los omega 3 tienen efectos secundarios?

    En dosis adecuadas son muy seguros. Algunas personas experimentan ligeras molestias digestivas al inicio. Tomar con comida ayuda.

    ¿Importa la proporción EPA:DHA?

    Para triglicéridos, lo crucial es la cantidad total de EPA+DHA. Los estudios usan ratios variados (desde 1:1 hasta 3:1) con buenos resultados en todos los casos.

    ¿Vegano, qué opciones tengo?

    Aceite de algas. Aporta principalmente DHA y algo de EPA. Necesitarás dosis más altas y es más caro, pero funciona.

  • Omega 3 y menopausia: beneficios, dosis y mejor suplemento

    Omega 3 y menopausia: beneficios, dosis y mejor suplemento

    ¿Qué beneficios tiene tomar omega 3 en la menopausia?

    Publicado el 05/08/2025 – Última actualización el 05/08/2025

    Durante la menopausia, algunas mujeres experimentan cambios en el estado de ánimo, otras sufren sofocos, duermen mal o notan que su salud cardiovascular y ósea se vuelve más frágil.

    Ante esta situación, muchas buscan suplementos y otras opciones naturales… Y los omega-3 (especialmente el EPA y el DHA se presentan como una opcion interesante.

    Beneficios de los omega 3 durante la menopausia

    Cuando hablamos de omega 3, muchos piensan en el corazón. Y sí, es cierto: el EPA es conocido por su papel protector a nivel cardiovascular. Pero durante la menopausia, los beneficios van mucho más allá.

    Ayudan a calmar la inflamación de bajo grado

    Con la caída de los estrógenos, aumenta la inflamación silenciosa en el cuerpo. No duele, pero afecta a todo: articulaciones, huesos, piel, sistema inmunitario…

    El EPA y el DHA son antiinflamatorios naturales. Ayudan a reducir marcadores como la IL-6 o el TNF-α, que están elevados en muchas mujeres posmenopáusicas. Por eso se estudian en todo tipo de trastornos crónicos relacionados con la edad.

    Pueden mejorar el estado de ánimo

    Muchas mujeres se sienten emocionalmente más frágiles en esta etapa. Irritabilidad, bajones, ansiedad: no es solo psicológico, los cambios hormonales afectan de lleno al cerebro.

    El EPA participa en la producción de serotonina y otros neurotransmisores. Varios estudios muestran que puede aliviar los síntomas depresivos leves o moderados en mujeres en transición menopáusica. ¿Solucionan todo? No. Pero puede ser un apoyo natural muy interesante.

    Sofocos

    Es uno de los síntomas más frecuentes, y más molestos. Algunas investigaciones han observado una ligera reducción de la frecuencia e intensidad de los sofocos con suplementos de EPA.

    No funciona igual en todas, y no es tan eficaz como una terapia hormonal. Pero si buscas una alternativa más natural, los omega 3 podrían darte un pequeño respiro.

    Protegen el corazón

    Con la menopausia, el colesterol sube, los triglicéridos también… y el riesgo cardiovascular empieza a parecerse al de los hombres.

    Los omega 3 ayudan a bajar los triglicéridos, mejorar la función de las arterias, reducir la presión arterial en personas con hipertensión… (y sin efectos secundarios).

    Además, tienen un efecto ligeramente anticoagulante, lo cual puede ser positivo.

    Apoyan la salud ósea

    También se han estudiado por su efecto sobre los huesos: al disminuir la inflamación y modular la actividad de las células óseas, podrían ayudar a ralentizar la pérdida de densidad ósea.

    Un estudio interesante mostró que combinar ejercicio físico y omega 3 durante varios meses mejoraba la densidad ósea en mujeres posmenopáusicas.

    Siempre combinar con una buena alimentación y actividad física regular.

    Beneficios para el cerebro y la memoria

    El DHA es un componente estructural del cerebro, muchos estudios lo relacionen con una mejor salud cognitiva.

    Durante la menopausia, muchas mujeres describen lo que llaman niebla mental, fallos de memoria o dificultad para concentrarse.

    Aunque los estudios no son concluyentes, hay indicios de que el omega 3 podría ayudar a mantener la agudeza mental y proteger el cerebro a largo plazo, sobre todo si se empieza la suplementación en esta etapa.

    ¿Qué tipo de suplementos de omega 3 conviene elegir?

    No todos los suplementos de omega 3 son iguales. Y si ya has echado un vistazo a la farmacia o a alguna tienda online, te habrás dado cuenta: hay cápsulas de pescado, de kril, de algas… algunas baratas, otras carísimas, con etiquetas que prometen milagros. Pero ¿cuáles valen la pena de verdad?

    1. El clásico: aceite de pescado

    Es el más común. Se extrae de pescados pequeños como la sardina o el anchoa, y contiene EPA y DHA en cantidades variables. Si eliges bien (ahora te explico cómo), es una opción eficaz y segura.

    Eso sí: no todas las cápsulas son iguales. Las más básicas tienen una concentración baja (por ejemplo, solo 300 mg de EPA+DHA por cápsula de 1 g). Para conseguir una dosis óptima, hay que tomar varias. Las de mejor calidad suelen especificar la cantidad exacta de EPA y DHA por cápsula, y están más purificadas.

    2. El aceite de kril

    Más « moderno » (y más caro). Proviene de un pequeño crustáceo del océano Antártico. La principal diferencia es que sus omega 3 están unidos a fosfolípidos, lo que podría mejorar su absorción. Además, contiene astaxantina, un antioxidante natural que lo protege de la oxidación.

    La pega: suele contener menos cantidad total de EPA+DHA que el aceite de pescado.

    ¿Mejor o peor? Depende. Algunas personas lo toleran mejor (menos reflujos), pero si lo que buscas es un aporte elevado de omega 3, tendrás que tomar más cápsulas… y pagar más.

    Mi recomendación: mejor el aceite de pescado (de calidad)

    3. El aceite de algas (opción vegana)

    Ideal si no comes pescado o tienes alergia. Se extrae de microalgas cultivadas y contiene principalmente DHA (a veces un poco de EPA).

    Es una opción interesante para mantener un buen nivel de omega 3 sin origen animal, pero no aporta / casi no aporta EPA, y suele ser más caro…

    En cambio, su pureza es excelente y su impacto medioambiental bajo.

    Mi recomendación: solo para veganos

    4. ¿Y el aceite de hígado de bacalao?

    Contiene omega 3, sí, pero también vitamina A y D en dosis elevadas.Puede ser útil en invierno si no tomas el sol… pero cuidado con la vitamina A en exceso, que puede afectar al hígado o a los huesos si se acumula.

    Mi recomendación: NO es la mejor opción como fuente principal de omega 3.

    ¿Qué dosis de omega 3 se recomienda en la menopausia?

    Aquí no hay una cifra mágica válida para todas. Pero sí hay un consenso general en torno a una cantidad mínima para mantener la salud, y otra más alta si buscamos un efecto terapéutico.

    ✅ Para el mantenimiento de la salud

    La mayoría de las autoridades sanitarias recomiendan al menos 250 a 500 mg al día de EPA + DHA. Es la dosis mínima para apoyar la salud cardiovascular, cerebral y ocular en adultos sanos.

    Traducido en cápsulas: eso suele equivaler a 1 o 2 cápsulas estándar de aceite de pescado al día. O bien, 2 raciones de pescado azul a la semana.

    ✅ En menopausia, ¿conviene subir la dosis?

    Dado el aumento del riesgo cardiovascular, la inflamación de bajo grado y los cambios en el estado de ánimo, muchas mujeres podrían beneficiarse de un aporte más generoso, en torno a 1 g diario de EPA + DHA.

    Es la dosis utilizada en varios estudios sobre salud ósea, depresión o sofocos, con resultados prometedores. Y sigue siendo una dosis segura para el uso cotidiano, sin necesidad de supervisión médica (salvo en casos especiales como anticoagulantes o arritmias).

    ✅ Dosis más altas: solo si hay una indicación concreta

    En contextos médicos (por ejemplo, triglicéridos muy elevados), se usan dosis más altas: 2 a 4 g diarios de EPA/DHA. Pero eso ya entra en el terreno del tratamiento, y siempre debe hacerse bajo control médico.

    Cuando compres un suplemento, no mires solo el tamaño de la cápsula, sino la cantidad real de EPA y DHA. Muchas marcas ponen « 1000 mg de aceite de pescado », pero si lees bien, solo 300 mg son omega 3.

    Contraindicaciones

    Son de los suplementos más seguros que existen (lo más « peligroso » sería comprar uno de mala calidad…).

    • No provocan efectos secundarios importantes en la mayoría de los casos.
    • Son bien tolerados incluso en dosis elevadas (hasta 2–3 g/día de EPA+DHA).
    • Son aptos para casi todo el mundo, incluso a largo plazo.

    Posibles efectos secundarios leves

    • Reflujo o sabor a pescado (sobre todo si las cápsulas no están bien formuladas).
    • Eructos con olor desagradable.
    • Malestar digestivo leve (náuseas, hinchazón, heces más blandas).

    Se minimizan al tomarlos con comida (idealmente con algo de grasa), y eligiendo suplementos de calidad, con recubrimiento entérico o aceites purificados.

    Si tomas anticoagulantes

    El omega 3 tiene un efecto anticoagulante suave. No es un problema para la mayoría de las personas, pero si estás tomando medicación como Sintrom, warfarina, clopidogrel o aspirina en dosis altas, conviene consultar con tu médico antes de tomar más de 1 g/día de EPA+DHA.

    No es que esté prohibido, pero podría ser necesario ajustar la dosis o vigilar más de cerca tu coagulación.

    Si tienes arritmias

    En dosis muy altas (más de 3–4 g/día), algunos estudios han observado un ligero aumento del riesgo de fibrilación auricular en personas con enfermedad cardiovascular.

    Esto no afecta a la mayoría de la población, pero si tienes antecedentes de arritmias, es mejor hablarlo con tu médico antes de tomar suplementos a dosis altas.

    Alérgicas al pescado o marisco

    Parece obvio, pero conviene recordarlo: si eres alérgica al pescado o al marisco, evita los omega 3 procedentes de aceite de pescado o de kril.

    En ese caso, mejor optar por aceite de algas.

    La calidad sí importa

    Los omega 3 son grasas sensibles: se oxidan fácilmente. Si están mal conservados o mal formulados, pierden eficacia y pueden incluso volverse proinflamatorios.

    Elige marcas que garanticen:

    • pureza (sin metales pesados ni contaminantes),
    • buena estabilidad (aceite fresco, sin olor rancio),
    • y transparencia (cantidad clara de EPA/DHA por cápsula).

    En Soleri vendemos omega 3 de la mejor calidad del mercado: EPAX. Son de los más puros que existen, con estándares de calidad que van mucho más allá de los exigidos por IFOS, un sello que suele recomendarse.

    Además, los almacenamos en una sala a temperatura controlada (-18 °C) para garantizar su frescura. Muy pocas marcas hacen esto, a pesar de que es algo fundamental.

  • ¿Para qué sirve el omega 3 con vitamina E?

    ¿Para qué sirve el omega 3 con vitamina E?

    Beneficios del omega 3 con vitamina E: por qué se combinan

    Publicado el 23/05/2025 – Última actualización el 23/05/2025

    A la hora de formular un complemento alimenticio, no basta con mezclar los ingredientes deseados y listo. A veces, para que un nutriente mantenga sus propiedades, necesita un pequeño empujón. Esto es precisamente lo que ocurre con el omega 3 y la vitamina E.

    ¿Por qué se combina el omega 3 con la vitamina E?

    El omega 3 es un tipo de grasa saludable fundamental para el buen funcionamiento del cuerpo. Seguro que habéis oído hablar de sus componentes principales: el EPA y el DHA, esos ácidos grasos que se encuentran sobre todo en pescados azules (salmón, sardinas, caballa…).

    ¿Por qué se habla tanto del omega 3? Porque suele faltar en nuestra dieta, a pesar de que aporta beneficios muy interesantes:

    • Cuida la salud del corazón.
    • Protege el cerebro y la memoria.
    • Ayuda a reducir la inflamación del cuerpo.

    El problema: el omega 3 es muy delicado

    Tiene un pequeño defecto: es muy frágil. Debido a su estructura (es una grasa poliinsaturada), se oxida con bastante facilidad. Esto significa que:

    • Se estropea rápidamente si entra en contacto con el oxígeno, el calor o la luz.
    • Pierde sus propiedades beneficiosas.
    • Puede generar sustancias dañinas (como los radicales libres).

    Así que, si queremos aprovechar de verdad los beneficios del omega 3, necesitamos protegerlo.

    La vitamina E es un antioxidante natural, lo que significa que ayuda a prevenir la oxidación.

    Después de ver tantos productos poco serios y mal formulados,  decidí crear el mío. 

    « Un omega 3 con la calidad que yo mismo exijo como nutricionista« 

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    La oxidación del omega 3: ¿qué significa exactamente?

    La oxidación es una reacción química bastante común: ocurre cuando una sustancia entra en contacto con el oxígeno. Lo vemos todos los días, por ejemplo, cuando una manzana cortada se pone marrón o cuando el hierro se oxida y aparece óxido.

    Pues bien, con las grasas (como el omega 3) pasa algo parecido. Si se exponen al oxígeno, a la luz o al calor, estas grasas se deterioran. En lugar de aportar beneficios, pueden transformarse en compuestos dañinos para el cuerpo.

    En el caso del omega 3, esta oxidación puede ser bastante rápida si no hay algo que lo proteja.

    ¿Qué pasa si el omega 3 se oxida?

    Cuando el omega 3 se oxida:

    • Pierde su efectividad. Ya no cumple bien sus funciones en el organismo.
    • Se generan radicales libres. Estas son moléculas inestables que pueden dañar las células y favorecer procesos inflamatorios o el envejecimiento prematuro.
    • Aparecen sustancias tóxicas. Algunos de los productos de esta oxidación no solo anulan los beneficios del omega 3, sino que además podrían ser perjudiciales para la salud si se consumen en cantidad.
    • El sabor y el olor cambian. El omega 3 oxidado suele tener ese olor fuerte y desagradable a pescado rancio que a nadie le apetece tomar.

    ¿Cómo saber si el omega 3 está oxidado?

    Aunque en los suplementos no siempre es fácil de detectar a simple vista, hay algunas señales de alerta:

    • Mal olor (a rancio o a pescado pasado).
    • Sabor desagradable.
    • Sensación de irritación en la garganta al tomarlo.

    El papel de la vitamina E

    Como se ha dicho antes, la vitamina E es un antioxidante. Esto significa que tiene la capacidad de neutralizar los radicales libres, esas moléculas inestables que dañan las grasas, las células y los tejidos.

    Imaginad los radicales libres como pequeñas « chispas » que van chocando contra todo lo que encuentran a su paso. Lo que hace la vitamina E es actuar como un apagafuegos: intercepta esas chispas antes de que causen daño. Así, evita que las grasas (como el omega 3) se oxiden y se deterioren.

    ¿Por qué se utiliza vitamina E y no otro antioxidante?

    Hay muchos tipos de antioxidantes, pero la vitamina E tiene varias ventajas que la hacen ideal para este papel:

    • Es natural y segura para el consumo humano.
    • Tiene una afinidad especial por las grasas (es liposoluble), por lo que puede proteger directamente las membranas celulares y los ácidos grasos como el omega 3.
    • Se ha utilizado durante décadas en la industria alimentaria y en suplementos con muy buenos resultados.

    ¿En qué forma se añade la vitamina E a los suplementos?

    En las etiquetas, es frecuente que encontréis la vitamina E bajo el nombre de « tocoferoles » o « mezcla de tocoferoles ». Esta es la forma más estable y eficaz para conservar las grasas poliinsaturadas.

    ¿La vitamina E potencia también los beneficios del omega 3?

    Tanto el omega 3 como la vitamina E comparten algo importante: los dos ayudan a reducir la inflamación y a combatir el estrés oxidativo.

    • El omega 3 es famoso por su efecto antiinflamatorio (sobre todo el EPA) que ayuda a regular las respuestas inflamatorias del organismo.
    • La vitamina E actúa neutralizando los radicales libres y protegiendo las células del daño oxidativo.

    En teoría, combinar estas dos acciones podría ofrecer una protección extra para la salud, especialmente en situaciones donde inflamación y oxidación están muy relacionadas (como en problemas cardiovasculares, envejecimiento celular, salud cerebral, etc.).

    Pero aquí viene el matiz importante (que no siempre se explica bien): la cantidad de vitamina E que se suele añadir a los suplementos de omega 3 a menudo es baja.

    En la mayoría de los casos, esta dosis es suficiente para proteger el omega 3 de la oxidación, pero no alcanza los niveles necesarios para cubrir las necesidades diarias del cuerpo.

    La función principal de la vitamina E en los suplementos de omega 3 es, sin duda, proteger la calidad del producto.

    • ¿Aporta algo a vuestro organismo? Sí, aunque de forma modesta, dependiendo de la cantidad añadida.
    • ¿Es suficiente para tener un verdadero efecto antioxidante en el cuerpo? En la mayoría de los casos, no. Para eso, sería necesario un aporte adicional a través de la alimentación o de otros suplementos si fuese necesario.

    ¿Todos los suplementos de omega 3 llevan vitamina E?

    No, no es obligatorio añadir vitamina E al omega 3. La normativa no exige que todos los suplementos de omega 3 lleven vitamina E. Sin embargo, la mayoría de los fabricantes serios sí la añaden, precisamente para evitar la oxidación y garantizar la estabilidad del producto.

    Especialmente en los suplementos que contienen omega 3 de origen marino (aceite de pescado, krill, etc.), donde el riesgo de oxidación es mayor, suele ser bastante habitual encontrar vitamina E en la lista de ingredientes.

    Ahora bien, no todos los productos lo hacen igual de bien. Algunos añaden una cantidad mínima, solo para cumplir, mientras que otros utilizan mezclas de tocoferoles de buena calidad y en dosis adecuadas para proteger el aceite de forma efectiva.

    ¿Cómo saber si vuestro suplemento contiene vitamina E?

    Muy sencillo: id directamente a la lista de ingredientes. Si el producto lleva vitamina E, lo normal es que aparezca con alguno de estos nombres:

    • Vitamina E.
    • Tocoferoles.
    • Mezcla de tocoferoles.
    • d-alfa tocoferol (forma natural).
    • dl-alfa tocoferol (forma sintética).

    Si la etiqueta no menciona nada de antioxidantes y el suplemento es de omega 3 marino, eso debería haceros levantar una ceja… Podría ser un indicador de baja calidad o de poca preocupación por la estabilidad del producto.

  • ¿Qué hace el omega 3 para desinflamar el vientre?

    ¿Qué hace el omega 3 para desinflamar el vientre?

    Los beneficios del omega 3 para reducir la hinchazón abdominal

    Publicado el 04/04/2025 – Última actualización el 04/04/2025

    Llevas un tiempo con el vientre hinchado y no sabes muy bien por qué… no estás solo/sola. Esa sensación de pesadez y malestar abdominal es mucho más común de lo que parece… y muchas veces está relacionada con una inflamación silenciosa del sistema digestivo.

    ¿Qué pinta el omega 3 en todo esto? Pues más de lo que imaginas.

    ¿Por qué el omega 3 ayuda a desinflamar el vientre?

    Cuando hablamos de « vientre hinchado », lo primero que pensamos es en los gases, una mala digestión o haber comido demasiado. Pero lo que mucha gente no sabe es que, en muchos casos, la hinchazón persistente está relacionada con una inflamación silenciosa del intestino.

    Y justo aquí es donde el omega 3 puede servir.

    Un efecto antiinflamatorio real

    El omega 3 — en especial el EPA y el DHA — actúa como antiinflamatorio natural.

    ➜ Reduce la producción de moléculas proinflamatorias (como las citoquinas o las prostaglandinas) que pueden irritar el intestino y provocar hinchazón, dolor o sensación de pesadez.

    Es decir, no solo alivian los síntomas, sino que van a la raíz del problema.

    Regula la respuesta del sistema inmunitario

    Una parte muy importante del sistema inmunitario está en el intestino. Si esta zona está irritada o desequilibrada, es fácil que reaccione de forma exagerada, provocando más inflamación de la cuenta.

    El omega 3 ayuda a calmar esa respuesta excesiva, haciendo que el sistema digestivo funcione de forma más tranquila y equilibrada.

    Mejora la salud de la microbiota intestinal

    Los estudios también han demostrado que el omega 3 favorece el crecimiento de bacterias intestinales beneficiosas, lo cual es clave para mantener una buena salud digestiva.

    Una microbiota equilibrada significa menos gases, menos hinchazón y una mejor digestión en general.

    Si te sientes hinchad@ sin causa clara, si notas tu vientre inflamado aunque comas sano, puede que tu cuerpo esté lidiando con una inflamación que ni siquiera sabías que estaba ahí. Y en ese caso, el omega 3 puede ser un gran aliado natural.

    Después de ver tantos productos poco serios y mal formulados,  decidí crear el mío. 

    « Un omega 3 con la calidad que yo mismo exijo como nutricionista« 

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    ¿En cuánto tiempo se notan los efectos del omega 3?

    Es una de las primeras preguntas que se hace cualquiera que empieza a tomarlo. Y la respuesta, aunque depende de varios factores, suele ser bastante clara: los efectos no son inmediatos, pero sí progresivos.

    En la mayoría de los casos: entre 2 y 6 semanas

    Según estudios clínicos y la experiencia práctica, muchas personas empiezan a notar una mejora en su hinchazón abdominal entre las 2 y 6 semanas después de comenzar a tomar omega 3 de forma regular.

    ¿Por qué no es instantáneo? Porque el omega 3 actúa a nivel celular, reduciendo poco a poco los procesos inflamatorios del organismo. No es como un antiácido que hace efecto en 10 minutos, sino más bien como un trabajo de fondo.

    ¿De qué depende la velocidad de los resultados?

    No todo el mundo responde igual. Hay varios factores que influyen en el tiempo que tardas en notar mejoría:

    • Dosis: si la cantidad que tomas es demasiado baja, puede que no notes nada.
    • Calidad del suplemento o fuente alimentaria: no todos los productos tienen el mismo contenido en EPA/DHA, que son los que realmente hacen efecto.
    • Estado del sistema digestivo: si ya hay una inflamación importante o un desequilibrio del microbiota, el proceso costará más tiempo.
    • Hábitos de vida: si sigues comiendo mal, duermes poco o vives con mucho estrés, el omega 3 no podrá hacer milagros por sí solo.

    ¿Y cómo saber si están funcionando?

    • Te notas menos hinchado después de las comidas.
    • Tu vientre se ve más plano o menos tenso.
    • Tienes menos gases o molestias digestivas.
    • Tus digestiones son más ligeras y te sientes menos pesado.

    Es importante darles su tiempo y ser constante. Tomarlos un día sí y tres no… no sirve de mucho.

    ¿Qué cantidad de omega 3 necesito para notar resultados?

    Si quieres notar un cambio real en tu vientre (menos inflamación, menos hinchazón, digestiones más ligeras…) necesitas una dosis suficiente de omega 3. No basta con « un poquito de pescado de vez en cuando » o « unas nueces por la mañana ».

    ¿Cuánto necesitas realmente?

    Para obtener un efecto antiinflamatorio clínicamente demostrado, se recomienda una ingesta diaria de entre 1.000 y 2.000 mg de EPA y DHA combinados.

    Son los dos tipos de omega 3 con verdadera acción sobre la inflamación.

    Pero aquí viene el primer problema…

    ¿Es posible llegar a esa cantidad solo con comida?

    Difícilmente. Incluso si consumes pescado azul (como salmón, sardinas o caballa) varias veces a la semana, es muy poco probable que alcances cada día los niveles necesarios para un efecto antiinflamatorio.

    • Una ración media de salmón puede aportar entre 500 y 1.000 mg de EPA+DHA. Pero… ¿la comes todos los días?
    • Con 2-3 raciones semanales, los niveles fluctúan demasiado y no garantizan un aporte diario constante, que es lo que realmente necesita el cuerpo.

    Y a esto hay que sumar otro problema: el riesgo de contaminación con metales pesados (como el mercurio), dioxinas o PCB. Cuanto más grande y graso es el pez, más probable es que acumule tóxicos.

    Por eso, aunque el pescado azul es saludable, no conviene abusar ni usarlo como única fuente de omega 3 a largo plazo.

    ¿Y el omega 3 de fuente vegetal?

    Aquí toca desmontar un mito. Muchas personas piensan que con tomar semillas de lino, chía o nueces ya están cubriendo sus necesidades.

    La realidad es que estos alimentos contienen ALA, un tipo de omega 3 vegetal que el cuerpo debe convertir en EPA y DHA para que sea útil… pero esa conversión es bajísima: menos del 5% (y aún menos si hay inflamación, carencias nutricionales o estrés).

    ➜ En otras palabras: por muy sanas que sean estas fuentes, no son suficientes si lo que buscas es un efecto antiinflamatorio real sobre el vientre.

    Para alcanzar dosis terapéuticas constantes de omega 3, la suplementación es casi imprescindible

    Cómo elegir un buen suplemento de omega 3

    No todos los suplementos son iguales. Elegir bien es clave para que realmente notes resultados… y esto es aún más cierto en el caso del omega 3, donde la calidad varía muchísimo entre productos. Un producto de mala calidad podría hacer más daño que bien.

    Lo primero: mira bien la concentración de EPA y DHA

    Lo hemos mencionado antes, pero merece la pena insistir: no todas las cápsulas de omega 3 tienen las cantidades necesarias de EPA y DHA.

    Fíjate siempre en la etiqueta y busca suplementos que especifiquen claramente cuántos miligramos contienen de estos dos componentes.

    Si la etiqueta solo dice “aceite de pescado 1.000 mg” y no aclara cuánto EPA y DHA contiene, ¡desconfía!

    Origen: mejor pequeño y salvaje

    El omega 3 suele venir del aceite de pescado o de algas. Y si eliges aceite de pescado (lo que recomendamos… y te contamos por qué en la parte preguntas frecuentes), es importante elegir uno que proceda de pescados pequeños (como anchoas o sardinas) y salvajes.

    ¿Por qué? Porque cuanto más pequeños y menos contaminados sean estos pescados, menos metales pesados y sustancias tóxicas acumularán en sus tejidos. Al contrario, los peces grandes (atún o pez espada, por ejemplo) suelen acumular más contaminantes a lo largo de su vida.

    Certificados de calidad

    Una buena forma de saber si un suplemento es fiable es mirar si cuenta con certificaciones independientes. En España, una de las más conocidas es el sello IFOS, que garantiza que el producto ha sido analizado en laboratorio para comprobar su pureza, su potencia real en EPA/DHA y su ausencia de metales pesados.

    Nota: el hecho de que un producto no tenga el sello IFOS no siempre significa que sea de baja calidad. Existen fabricantes de omega 3 que cumplen, e incluso superan, esos estándares, pero que no están certificados simplemente porque la licencia IFOS es muy costosa.

    Un buen ejemplo es EPAX, uno de los productores de omega 3 más prestigiosos del mundo. Sus aceites se fabrican bajo estándares de calidad farmacéutica, con trazabilidad total, tecnología de purificación avanzada y controles muy estrictos.

    Aunque no siempre llevan el sello IFOS en la etiqueta, su nivel de pureza y seguridad está claramente por encima de lo exigido por esa certificación.

    ¿Cápsulas o líquido?

    Es sobre todo una cuestión de comodidad. Las cápsulas suelen ser más prácticas (no saben a nada, fáciles de llevar contigo, no necesitan nevera). El aceite líquido, aunque a algunos les da un poco de reparo por el sabor, suele ser más económico si buscas altas dosis diarias. Elige lo que mejor encaje con tu estilo de vida y preferencias.

    Errores frecuentes que impiden que el omega 3 funcione bien

    Has empezado a tomar omega 3 con la esperanza de desinflamar el vientre… pero pasan las semanas y no notas nada. No eres el único. De hecho, es bastante habitual.

    Aquí van 5 errores más comunes que conviene evitar 😉

    1. Tomar una dosis demasiado baja (o muy irregular)

    Muchas personas creen que con una cápsula al día “por si acaso” es suficiente. Pero ya lo hemos visto: para notar efectos reales sobre la inflamación, hace falta una dosis suficiente y constante (mínimo 1.000 mg diarios de EPA+DHA).

    Además, si te los tomas un día sí y tres no… el cuerpo no tiene tiempo de beneficiarse de sus efectos antiinflamatorios.

    2. Elegir un suplemento de baja calidad

    El mercado está lleno de productos con etiquetas confusas o concentraciones ridículamente bajas.

    Si el suplemento no especifica claramente cuánto EPA y DHA contiene, o si proviene de fuentes poco fiables, es muy posible que no estés tomando lo que crees… y por tanto, no notes nada.

    Y si encima no se absorbe bien, todo eso se pierde por el camino.

    3. Confiar solo en fuentes vegetales

    Otro error muy común: pensar que con tomar nueces o chía ya tienes el tema resuelto.

    Tal como lo mencionamos anteriormente, no aportan EPA ni DHA directamente, y el cuerpo convierte muy poco ALA en estos ácidos grasos activos.

    4. No acompañarlos de otros hábitos saludables

    El omega 3 puede hacer mucho… ¡¡pero no puede con todo!!

    Si sigues llevando una dieta rica en alimentos proinflamatorios (ultraprocesados, azúcares, grasas trans), si duermes mal o vives con estrés constante, su efecto se verá muy limitado.

    No se trata de ser perfecto, pero sí de acompañarlos con ciertos gestos que les ayuden a trabajar: una alimentación equilibrada, moverse un poco, dormir bien.

    Piensa en el omega 3 como un refuerzo, no como una solución mágica.

    5. Esperar resultados inmediatos

    De eso también hemos hablado, pero no está de más repetirlo. El omega 3 no es un antiinflamatorio exprés. Necesita tiempo para hacer su efecto.

    Si llevas 10 días y no notas nada, no significa que no funcione. Es cuestión de semanas.

    Preguntas frecuentes

    ¿Qué tipo de omega 3 es mejor: de pescado, de krill o de algas?

    Si no eres vegano, lo más recomendable es optar por omega 3 de origen animal (aceite de pescado o de krill), ya que suelen tener una concentración más alta y equilibrada de EPA y DHA.

    En cambio, los suplementos de omega 3 procedentes de algas — aunque son una alternativa 100 % vegetal y sostenible — suelen tener mucho más DHA que EPA (o incluso nada de EPA en algunos casos).

    Y como el EPA es el que más efecto tiene sobre la inflamación, esto puede limitar su eficacia si buscas desinflamar el vientre específicamente.

    ¿Puedo tomar omega 3 si tengo el estómago sensible?

    Sí, en la mayoría de los casos el omega 3 es bien tolerado, incluso si tienes problemas digestivos.

    Eso sí, es recomendable empezar con una dosis moderada y, si los tomas en cápsulas, hacerlo junto con una comida para evitar posibles molestias.

    Pero si eliges un suplemento de calidad, con buena pureza y sin aditivos raros, no deberías tener problemas.

    ¿El omega 3 ayuda a perder barriga?

    El omega 3 no es quemagrasa, así que no va a eliminar grasa abdominal directamente.

    Pero sí puede ayudarte a reducir la inflamación y la hinchazón, que muchas veces hacen que el vientre se vea más abultado de lo que realmente está.

    En otras palabras: no sustituye a una dieta equilibrada o al ejercicio, pero puede ayudarte a sentirte menos hinchado y con el vientre más plano.

  • Cómo evitar los metales pesados al consumir omega 3

    Cómo evitar los metales pesados al consumir omega 3

    Metales pesados: alternativas seguras para obtener omega 3

    Publicado el 30/01/2025 – Última actualización el 30/01/2025

    El omega 3 es fundamental para nuestra salud… Pero en los últimos años ha surgido una preocupación: la contaminación del pescado. ¿Realmente hay motivo para alarmarse? ¿Es posible obtener omega 3 sin metales pesados?

    Metales pesados, un problema serio en los pescados azules

    Aunque les pescados azules son la mejor fuente natural de EPA y DHA, cada vez más estudios advierten sobre su contaminación con metales pesados (como el mercurio, el plomo y el arsénico).

    En pequeñas cantidades, nuestro cuerpo puede eliminarlos sin problema, pero si se acumulan en exceso, pueden causar daños neurológicos, problemas cardiovasculares y trastornos hormonales.

    Estos metales entran en el agua por la contaminación industrial, la minería y los residuos químicos. Luego, los peces los absorben a través del agua y su alimentación.

    Cuanto más grande el pez, mayor riesgo

    Los metales pesados se acumulan a lo largo de la cadena alimentaria. Es decir, los peces pequeños ingieren pequeñas cantidades de toxinas. Luego, los peces más grandes se los comen, acumulando aún más metales en su organismo. Y así, a medida que subimos en la cadena trófica, encontramos peces con niveles mucho más altos de contaminantes.

    ¿Cómo consumir pescado de forma más segura?

    Hay que encontrar un equilibrio: consumir pescado de forma inteligente para obtener sus beneficios sin exponernos a sus riesgos.

    ¿Qué tipo de pescado?

    Como dijimos antes, los peces más grandes y longevos tienden a acumular más toxinas. Así que lo mejor es apostar por pescados pequeños y ricos en omega-3

    🚫 Peces con alto contenido en mercurio

    • Atún rojo
    • Pez espada
    • Tiburón
    • Lucio
    • Marlín

    Peces más seguros

    • Sardinas
    • Caballa
    • Anchoas
    • Arenque
    • Trucha

    Origen del pescado

    El lugar donde se pesca el pescado también influye en su calidad y nivel de contaminación.

    Las mejores opciones

    • Salmón salvaje de Alaska. Considerado uno de los pescados más seguros por su bajo nivel de mercurio.
    • Pescados certificados por MSC o Friend of the Sea. Garantizan pesca sostenible y menos contaminación.
    • Pescado de piscifactoría certificada. Algunas piscifactorías ofrecen pescado con control de metales pesados y sin antibióticos.

    🚫 A evitar:

    • Pescado capturado en zonas con alta contaminación industrial.

    ¿Cuántas veces a la semana comer pescado?

    La cantidad de pescado que consumimos es otro factor clave para mantener un equilibrio entre beneficios y riesgos.

    Recomendaciones generales:

    • 2 veces por semana: sardinas, caballa, arenque, anchoas, trucha (ricos en omega-3 y bajos en mercurio).
    • 1 vez por semana: salmón, dorada, lubina, merluza.
    • Máximo 1 vez al mes: atún rojo, pez espada, tiburón, marlín.

    ¡Ojo con los niños y embarazadas! En estos casos, es mejor evitar los pescados con alto contenido en mercurio, ya que pueden afectar el desarrollo neurológico del feto y de los niños pequeños.

    Cómo cocinar el pescado para minimizar los contaminantes

    Algunos métodos de cocción pueden aumentar la exposición a ciertos contaminantes, mientras que otros ayudan a reducirlos.

    Mejores formas de cocinar el pescado:

    • Al vapor: mantiene intacto el omega 3 sin generar toxinas adicionales.
    • Horneado o a la plancha (a baja temperatura): evita la pérdida de nutrientes y minimiza la formación de compuestos dañinos.

    🚫 Evitar:

    • Fritura: puede oxidar el omega 3 y aumentar la producción de radicales libres.
    • Cocinar a altas temperaturas (brasa, parrilla, freidora): favorece la formación de compuestos tóxicos.

    Suplementos de omega-3: ¿la mejor alternativa?

    Los complementos alimenticios pueden ser una alternativa excelente para garantizar un aporte adecuado de EPA y DHA sin preocuparse por los metales pesados ni la contaminación.

    ¿Por qué optar por suplementos de omega-3?

    1. Aporte preciso y controlado de EPA y DHA, sin variaciones.
    2. Menos riesgo de metales pesados, ya que los aceites de pescado suelen pasar por procesos de purificación.
    3. Más práctico y económico que comer pescado varias veces por semana.
    4. Buena opción para vegetarianos si se opta por omega 3 de algas.

    Pero cuidado: no todos los productos son de buena calidad. A continuación, te contamos qué debes mirar antes de comprar uno.

    – Proceso de purificación: eliminar toxinas y metales pesados

    No basta con que el suplemento sea de aceite de pescado, debe estar purificado.

    Busca en la etiqueta menciones como:

    • “Destilación molecular”: este proceso elimina metales pesados y contaminantes sin dañar el aceite.
    • Certificación IFOS. Garantiza que ha sido analizado y está libre de toxinas.
    • Label EPAX®. Una garantía de pureza y trazabilidad.

    – Índice de oxidación (Totox): mejor cuanto más bajo

    El omega-3 es grasa poliinsaturada y, como tal, puede oxidarse si no está bien protegido. Un aceite de pescado oxidado pierde sus beneficios y puede ser incluso perjudicial.

    Busca en la etiqueta el índice Totox, que mide la oxidación del producto. Lo ideal es que sea menor de 10. Si no aparece en la etiqueta, consulta la web del fabricante o busca una certificación de calidad.

    – Forma química: triglicéridos mejor que etil-ésteres

    El omega-3 puede encontrarse en dos formas principales, y esto afecta a su absorción en el cuerpo:

    1. Triglicéridos (TG): la forma natural del omega-3 en los alimentos. Se absorben mejor y tienen más estabilidad.
    2. Etil-ésteres (EE): más baratos de producir, pero menos biodisponibles y pueden ser menos efectivos a largo plazo.

    – Certificaciones de calidad: más vale prevenir

    Más que con cualquier suplemento, es fundamental que el omega 3 tenga certificaciones que aseguren su calidad. Certificaciones importantes:

    • IFOS (analiza pureza, frescura y potencia).
    • MSC y Friend of the Sea (pesca sostenible).
    • EPAX® (sello de calidad en procesos de purificación y antioxidación).

    Consejo: si una marca no proporciona información transparente sobre su producto, mejor desconfía.

    Después de ver tantos productos poco serios y mal formulados,  decidí crear el mío. 

    « Un omega 3 con la calidad que yo mismo exijo como nutricionista« 

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  • Cómo el omega 3 mejora la salud y apariencia de tu piel

    Cómo el omega 3 mejora la salud y apariencia de tu piel

    ¿Qué beneficios tiene el omega 3 para la piel?

    Publicado el 26/12/2024 – Última actualización el 26/12/2024

    La salud de la piel no solo depende de lo que aplicamos sobre ella, sino también de lo que le damos desde dentro. Entre los aliados para cuidarla están los ácidos grasos esenciales como el omega 3, un nutriente más conocido por su contribución a la prevención de enfermedades cardiovasculares.

    El papel del omega 3 en la salud de la piel

    Vamos a explorar sus principales funciones:

    1. Refuerzo de las membranas celulares

    Cada célula de tu piel está rodeada por una membrana que actúa como una barrera protectora. El DHA – uno de los tipos principales de omega 3 – juega un papel clave en la formación y mantenimiento de estas membranas. Una célula sana se traduce en una piel más hidratada, flexible y resistente a la sequedad.

    ¿Te has preguntado por qué algunas pieles parecen más « jugosas » y elásticas? Muchas veces, la respuesta está en el estado de sus membranas.

    2. Propiedades antiinflamatorias

    La inflamación es una de las principales causas de problemas cutáneos como el acné, el eccema o el psoriasis. Aquí es donde el EPA, otro componente del omega 3, entra en acción. Al reducir las respuestas inflamatorias excesivas, el omega 3 ayuda a calmar la piel y a prevenir brotes o irritaciones.

    Este efecto antiinflamatorio es especialmente útil para aquellas personas con piel sensible.

    3. Protección contra el envejecimiento cutáneo

    ¿Quién no quiere mantener una piel joven durante más tiempo? El omega 3 actúa como antioxidantes, luchando contra los radicales libres que dañan las células y aceleran el envejecimiento. Además, protege el colágeno, esa proteína que mantiene nuestra piel firme y sin arrugas. Así que, más omega 3 significa una piel más tersa y resistente al paso del tiempo.

    4. Facilitación de la cicatrización

    Si alguna vez te has preguntado por qué algunas heridas tardan más en sanar que otras, puede que el omega 3 tenga algo que decir al respecto (junto con otros, como el zinc). Este ácido graso promueve la regeneración celular, lo que acelera el proceso de cicatrización y reduce el riesgo de cicatrices visibles.

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    Consecuencias de una carencia de omega 3

    Sequedad y envejecimiento prematuro

    La falta de omega 3 compromete la capacidad de las células para retener agua, lo que resulta en una piel seca y apagada. Además, esta deshidratación acelera la aparición de arrugas, haciendo que la piel parezca más envejecida de lo que debería.

    Sensibilidad incrementada a los rayos solares

    Tiene la capacidad de proteger la piel de los daños causados por los rayos UV, bloqueando la liberación de sustancias que degradan el colágeno tras la exposición al sol. Sin embargo, cuando hay una deficiencia esta defensa natural se debilita, dejando la piel más expuesta a quemaduras y envejecimiento provocado por el sol.

    Inflamaciones y brotes cutáneos

    El desequilibrio de grasas esenciales puede exacerbar procesos inflamatorios en la piel, lo que se traduce en problemas como el acné, el eccema o incluso la aparición de pequeñas protuberancias rojas en zonas como los brazos. Sin la capacidad antiinflamatoria del omega 3, estas condiciones pueden agravarse.

    Equilibrio entre omega 3 y omega 6

    Aunque ambos tipos de ácidos grasos son esenciales, su equilibrio es clave. Nuestra dieta moderna suele ser excesivamente rica en omega 6 (presentes en productos procesados y aceites vegetales), lo que puede inhibir los beneficios del omega 3.

    Compromiso de la barrera cutánea

    La barrera protectora de la piel depende de un balance saludable de lípidos. Sin omega 3 suficiente, esta barrera se debilita, permitiendo la entrada de agentes irritantes externos y causando una mayor susceptibilidad a infecciones o alergias.

    Estudios y pruebas científicas

    En un estudio realizado con 45 mujeres de entre 18 y 65 años, se analizaron los efectos de diferentes ácidos grasos esenciales en la piel. Los participantes se dividieron en 3 grupos:

    • Un grupo recibió aceite de linaza, rico en omega 3 (ALA).
    • Otro grupo recibió aceite de borraja, rico en omega 6.
    • El tercer grupo actuó como control y recibió un placebo.

    Después de 12 semanas, los resultados mostraron una mejora significativa en los dos primeros grupos, especialmente en términos de hidratación, elasticidad y reducción de inflamaciones. Esto evidencia que el omega 3, junto con el omega 6, tienen un papel complementario en la salud cutánea.

    Las investigaciones también han explorado el impacto del omega 3 en afecciones como el acné, el eccema y la psoriasis. Los resultados son consistentes: una suplementación adecuada puede reducir significativamente la inflamación asociada con estas condiciones, mejorando el aspecto general de la piel.

    Cómo integrar el omega 3 en tu día a día

    Incorporar omega 3 en nuestra rutina diaria puede parecer sencillo, pero cuando buscamos las formas más efectivas, nos encontramos con ciertos matices importantes. Aunque existen diversas fuentes de este nutriente esencial, no todas aportan los tipos de omega 3 que realmente necesitamos: el EPA y el DHA.

    Fuentes principales: los pescados azules

    Los pescados azules como el salmón, las sardinas, la caballa o las anchoas son las fuentes más ricas en EPA y DHA, los dos tipos de omega 3 directamente aprovechables por nuestro organismo.

    Sin embargo, no todos los pescados son iguales. Los peces grandes (y al final de la cadena alimentaria) como el atún o incluso algunas variedades de salmón, tienden a acumular metales pesados y contaminantes. Por este motivo, las autoridades sanitarias suelen recomendar consumirlos con moderación, priorizando pescados pequeños y de origen sostenible.

    Las fuentes vegetales como las semillas de lino, las nueces o el aceite de chía contienen ALA, un precursor del omega 3 que el cuerpo debe convertir en EPA y DHA. Sin embargo, esta conversión es muy limitada, con tasas que rondan apenas el 5-10%. Por ello, aunque son un complemento útil, no pueden reemplazar las fuentes directas de EPA y DHA (fuentes animales).

    ➜ La solución práctica: los complementos alimenticios

    Debido a los desafíos que plantea el consumo adecuado de pescados azules y la limitación de las fuentes vegetales, los suplementos de omega 3 son, para muchos, la opción más viable.

  • ¿Tiene algún beneficio tomar omega 3 para adelgazar?

    ¿Tiene algún beneficio tomar omega 3 para adelgazar?

    ¿El omega 3 sirve para adelgazar? Mitos y realidades

    Publicado el 02/11/2024 – Última actualización el 02/11/2024

    Siempre es complicado hablar de nutrientes o suplementos específicos para adelgazar, puesto que la pérdida de peso es un fenómeno multifactorial.

    A continuación veremos cómo el omega 3 puede ayudarte a bajar de peso, pero ¡ten en cuenta que no es mágico!

    ¿Qué es el omega 3?

    Es un tipo de ácido graso esencial que el cuerpo humano no puede producir por sí mismo, lo que significa que debemos obtenerlo a través de la dieta.

    Existen tres tipos principales de omega 3: el ALA, presente en fuentes vegetales como las semillas de chía y las nueces, y el EPA y el DHA, que se encuentran sobre todo en pescados azules como el salmón, sardinas, etc.

    Estos ácidos grasos desempeñan un papel fundamental en la salud, ya que:

    • Forman parte de las membranas celulares,
    • Contribuyen al buen funcionamiento del cerebro
    • Ayudan a regular procesos inflamatorios
    • Es beneficioso para el sistema cardiovascular (ayudando a reducir los triglicéridos y a mejorar la presión arterial).

    Es uno de los nutrientes más consumidos en forma de suplementos, dada la escasez de alimentos que lo contienen (una gran parte de los españoles son deficitarios).

    El omega 3 y su impacto en la pérdida de peso

    Uno de los aspectos interesantes del omega 3 es su capacidad para influir en el metabolismo de las grasas. A diferencia de otros tipos de grasa, el omega 3 puede ayudar a activar mecanismos en el cuerpo que facilitan la quema de grasa almacenada como fuente de energía. 

    Este proceso es especialmente relevante durante la actividad física, donde el organismo puede usar más eficazmente las reservas de grasa cuando los niveles de omega 3 son adecuados.

    Además, el omega 3 desempeña un papel en la regulación de ciertas hormonas vinculadas a la obesidad y al control del peso. En particular:

    • La insulina: mejora la sensibilidad a esta hormona, lo que ayuda a una mejor utilización de la glucosa y reduce el riesgo de almacenamiento de grasa.
    • La leptina: esta hormona regula el apetito y el almacenamiento de grasa. El omega 3 puede contribuir a la reducción de los niveles de leptina, lo que favorece una mejor respuesta del cuerpo a las señales de saciedad.

    Omega 3 y control del apetito

    Algunos estudios han señalado que el consumo de omega 3 puede influir en las señales que regulan el hambre, ayudando a las personas a sentirse más satisfechas tras las comidas. Este efecto se ha observado, por ejemplo, en personas que siguen dietas hipocalóricas, donde el omega 3 parece contribuir a una mayor sensación de saciedad durante más tiempo.

    Sin embargo, la evidencia en este campo no es del todo consistente. Mientras que algunas investigaciones sugieren que el omega 3 puede reducir el apetito y frenar los antojos, otros estudios no han mostrado un impacto significativo en la sensación de hambre. Este efecto puede depender de factores individuales como el estado metabólico, la dieta general o el tipo de omega 3 que se consume.

    Aun así, los ácidos grasos omega 3 podrían desempeñar un papel indirecto en el control del apetito a través de su capacidad para mejorar el estado de ánimo y reducir la inflamación. Un estado emocional equilibrado es clave para evitar el « picoteo emocional » o el consumo de alimentos ricos en azúcar y grasa en momentos de estrés o ansiedad. De hecho, las personas con deficiencia de omega 3 a menudo experimentan altibajos en su estado de ánimo, lo que puede llevar a patrones alimentarios desordenados.

    Ejercicio físico y omega 3

    Como ya se ha dicho, el omega 3 puede aumentar la capacidad del cuerpo para usar las grasas como fuente de energía durante la actividad física. Esto resulta especialmente beneficioso en deportes de resistencia, ya que ayuda a preservar los depósitos de glucógeno y mejora la resistencia física.

    Pero tiene otros beneficios en el contexto del deporte:

    • Contribuye a la reducción de la inflamación post-ejercicio. Tras un entrenamiento intenso, el cuerpo experimenta un proceso inflamatorio natural como parte de la reparación muscular. Los ácidos grasos omega 3, conocidos por su potente efecto antiinflamatorio, pueden reducir la inflamación y acelerar la recuperación muscular.
    • Por otro lado, el omega 3 puede mejorar la función cardiovascular durante el ejercicio, optimizando el flujo sanguíneo y reduciendo la presión arterial. Esto es clave para quienes practican deportes de alto rendimiento, ya que un sistema cardiovascular eficiente permite una mejor entrega de oxígeno y nutrientes a los músculos, favoreciendo un mejor rendimiento.

    Aunque estos beneficios son más indirectos, es importante tenerlos en cuenta ya que la práctica deportiva es uno de los principales factores de pérdida de peso.

    Dosis recomendada y formas de consumo

    La cantidad diaria recomendada de omega 3 puede variar en función de los objetivos personales. Por lo general se recomienda entre 500mg y 1g de EPA + DHA al día (dieta + suplementos).

    Pero para aquellas personas que buscan una mejora en la composición corporal, se sugiere una ingesta mayor, de entre 2 y 3 gramos al día de EPA + DHA.

    Las principales fuentes en la dieta son los pescados azules. Sin embargo, no todas las personas consumen suficiente pescado en su dieta para alcanzar las dosis recomendadas. Los suplementos de omega 3 pueden ser una opción eficaz y segura. Entre los suplementos disponibles, el aceite de pescado, el aceite de krill y el aceite de algas (una opción vegana) son los más comunes.

    El suplemento tiene que ser de alta calidad, ya que los aceites de mala calidad o oxidados pueden perder gran parte de sus beneficios. A la hora de comprar omega 3, conviene optar por uno que ofrezca una buena proporción de EPA y DHA, y que cuente con certificaciones que avalen su pureza y frescura.

    Después de ver tantos productos poco serios y mal formulados,  decidí crear el mío. 

    « Un omega 3 con la calidad que yo mismo exijo como nutricionista« 

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    No hay una solución mágica

    Si bien su capacidad para mejorar el metabolismo de las grasas, regular las hormonas y apoyar la quema de grasa durante el ejercicio son indudablemente útiles, estos efectos no son suficientes por sí solos para generar una pérdida de peso significativa si no se acompañan de otros hábitos saludables.

    Sabemos que muchas personas buscan métodos rápidos y sin esfuerzo para perder peso. Por eso es fundamental ser claros y no crear falsas expectativas.

    La clave para perder peso de manera sostenible sigue siendo una combinación de factores:

    1. Una dieta saludable, rica en alimentos frescos y nutritivos,
    2. La práctica regular de ejercicio físico,
    3. Un descanso adecuado y la gestión del estrés.

    Ningún suplemento puede compensar una mala alimentación o un estilo de vida sedentario.

    Entonces:

    • ¿Es bueno tomar omega 3? ¡Si! La mayoría de la población tiene déficit de omega-3, y a menudo se recomienda tomar suplementos. Esto mejorará sin duda tu salud y bienestar.
    • ¿Si tomo omega 3 voy a adelgazar? ¡No!
  • ¿Cuánto EPA y DHA debe tener el omega 3?

    ¿Cuánto EPA y DHA debe tener el omega 3?

    Omega 3: ¿cuál es la cantidad ideal de EPA y DHA?

    Publicado el 30/10/2024 – Última actualización el 20/01/2025

    Seguro que habéis oído hablar del omega 3 y de sus beneficios para la salud. Pero, ¿alguna vez os habéis preguntado si todos los suplementos son iguales? Hay un detalle que pocos tienen en cuenta pero que puede marcar la diferencia en su efectividad: la proporción entre EPA y DHA.

    ¿Por qué es importante un buen ratio EPA/DHA?

    Vivimos en una época donde nuestra dieta está llena de procesados, grasas saturadas y, sobre todo, exceso de omega 6. Estos ácidos grasos compiten con el omega 3 en el organismo y pueden generar un desequilibrio inflamatorio.

    Se estima que más del 85% de la población tiene deficiencia de EPA y DHA, lo que puede aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares, inflamación crónica e incluso afectar la salud mental.

    El papel del EPA y DHA en el organismo

    Dentro del omega-3 hay dos ácidos grasos principales:

    • El EPA (ácido eicosapentaenoico)

    Especialista en reducir la inflamación. Está implicado en la salud cardiovascular, la regulación del colesterol y la prevención de enfermedades inflamatorias crónicas como la artritis o el síndrome metabólico. Además, ayuda a la salud mental y puede ser beneficioso en casos de depresión o ansiedad.

    • El DHA (ácido docosahexaenoico)

    Esencial para el cerebro y la vista. Es el componente principal de las membranas neuronales y la retina. Un aporte suficiente de DHA mejora la memoria, la concentración y es clave durante el embarazo y la lactancia para el desarrollo cerebral del bebé.

    Ambos son fundamentales, pero no siempre en la misma cantidad. Dependiendo de vuestras necesidades, un ratio equilibrado o con mayor cantidad de EPA puede ser más beneficioso.

    Los riesgos de un ratio inadecuado

    No se trata solo de tomar más omega-3, sino de tomarlo en la proporción correcta. Un exceso de DHA, por ejemplo, puede contrarrestar los efectos antiinflamatorios del EPA. En cambio, si el EPA está demasiado bajo, no se logran los beneficios cardiovasculares esperados.

    ¿Cuánto EPA y DHA debe tener el omega 3?

    La respuesta no es única, ya que depende de los objetivos de salud de cada uno… ¡Vamos a verlo en detalle!

    Ratio recomendado para una suplementación general

    Si simplemente queréis tomar omega 3 para mantener una buena salud general, lo mejor es optar por un ratio 1:1 o ligeramente más alto en EPA (ejemplo: 400 mg de EPA, y 300 mg de DHA).

    Este equilibrio es ideal para aquellas personas que buscan:

    ✅ Un mantenimiento general del organismo (corazón, cerebro, articulaciones).

    ✅ Compensar la falta de omega-3 en la alimentación, sin tratar ninguna patología concreta.

    ✅ Un suplemento apto para un consumo prolongado, sin riesgo de desequilibrios.

    Si vuestro objetivo es simplemente añadir omega 3 a vuestra dieta sin buscar un efecto terapéutico concreto, un suplemento con un ratio equilibrado entre EPA y DHA es una buena opción.

    Ratios específicos según los objetivos de salud

    Si lo que buscáis es un efecto más dirigido, se puede ajustar el ratio. Aquí os dejamos las opciones más recomendadas según la ciencia:

    Ratio 2:1 (EPA dos veces más que DHA) → Para inflamación y salud cardiovascular

    📌 ¿Para quién es recomendable?

    • Personas con problemas cardiovasculares o colesterol alto.
    • Quienes buscan reducir la inflamación crónica (artritis, enfermedades autoinmunes).
    • Personas con tendencia a la depresión o ansiedad.

    Este ratio es especialmente eficaz porque el EPA es el gran antiinflamatorio natural del omega 3. Se ha demostrado que niveles más altos de EPA reducen el riesgo de enfermedades del corazón, mejoran la circulación y regulan los niveles de triglicéridos.

    Ratio 4:1 (EPA cuatro veces más que DHA) → Para enfermedades inflamatorias graves y salud mental

    📌 ¿Para quién es recomendable?

    • Personas con patologías inflamatorias graves (artritis reumatoide, enfermedades autoinmunes).
    • Quienes buscan un efecto fuerte en el estado de ánimo y la función cognitiva (depresión mayor, TDAH, bipolaridad).
    • Atletas de alto rendimiento que necesitan una recuperación muscular óptima.

    En casos de inflamación severa, el EPA es el principal protagonista. Un ratio 4:1 ha demostrado ser altamente efectivo para reducir marcadores inflamatorios en el cuerpo, lo que puede aliviar dolores articulares y mejorar la calidad de vida de quienes sufren estas condiciones.

    A nivel mental, estudios han indicado que un aporte elevado de EPA puede mejorar síntomas depresivos y ayudar en trastornos del ánimo, ya que influye en la producción de neurotransmisores como la serotonina.

    Ratio 1:2 (DHA el doble que EPA) → Para embarazo, lactancia y salud cerebral

    📌 ¿Para quién es recomendable?

    • Mujeres embarazadas y en periodo de lactancia.
    • Personas que buscan mejorar la memoria y la concentración.
    • Quienes quieren proteger su vista del envejecimiento.

    El DHA es el componente principal del cerebro y la retina, por lo que durante el embarazo es crucial para el desarrollo neuronal del bebé. También es importante en la infancia, ya que influye en el aprendizaje y el desarrollo cognitivo.

    Además, para personas mayores o quienes quieren proteger su cerebro del envejecimiento, un ratio más alto en DHA puede ser beneficioso. Estudios han mostrado que niveles adecuados de DHA reducen el riesgo de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.

    Sin embargo, es importante no abusar del DHA a largo plazo, ya que en cantidades demasiado altas puede contrarrestar los efectos positivos del EPA en la salud cardiovascular.

    Conclusión: ¿Qué ratio deberíais elegir?

    • Para una suplementación general, un ratio equilibrado 1:1 o ligeramente más alto en EPA está bien.
    • Para reducir inflamación o mejorar el estado de ánimo, mejor 2:1 o 4:1.
    • Para embarazo y desarrollo cerebral, conviene más 1:2.

    Después de ver tantos productos poco serios y mal formulados,  decidí crear el mío. 

    « Un omega 3 con la calidad que yo mismo exijo como nutricionista« 

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    ¿Cómo elegir un buen omega 3?

    Ahora que ya sabemos qué ratio EPA/DHA comprar según nuestras necesidades, hay otro aspecto clave que no podemos ignorar: la calidad del suplemento. No todos son iguales…

    Diferencias entre las fuentes de omega 3

    Existen tres fuentes principales de omega 3 en el mercado:

    1. Aceite de pescado: la fuente más común. Se extrae de pescados grasos como el salmón, las sardinas o los boquerones. Contiene EPA y DHA en buena proporción, pero la calidad varía mucho según su origen y su proceso de purificación.
    2. Aceite de krill: procede de pequeños crustáceos del océano. Su ventaja es que el omega 3 está en forma de fosfolípidos, lo que mejora su absorción. Además, es más estable y menos propenso a la oxidación. Su desventaja es que suele tener menos concentración de EPA y DHA en comparación con el aceite de pescado.
    3. Aceite de microalgas: la mejor opción para veganos. Se obtiene a partir de algas marinas y es una fuente natural de DHA. Sin embargo, suele tener poco EPA, por lo que es importante combinarlo con otra fuente si se necesita un aporte antiinflamatorio fuerte.

    Si buscas un suplemento concentrado y eficaz, elige aceite de pescado o krill. Si eres vegano/a, asegúrate de que el suplemento de microalgas tenga suficiente EPA o combínalo con otra fuente.

    Concentración real de EPA y DHA

    Aquí es donde muchas marcas « hacen trampa ». No basta con ver que un suplemento dice « 1000 mg de omega-3 ». Lo importante es cuánto EPA y DHA aporta realmente.

    Puntos clave a revisar en la etiqueta:

    1. Cantidad total de omega-3Un buen suplemento debe contener al menos 60% de EPA y DHA combinados.

    2. Dosis de EPA y DHABusca que en cada dosis haya una buena cantidad de EPA y DHA individualmente, según el ratio que necesites.

    3. Forma molecularEl omega 3 puede venir en triglicéridos o ésteres etílicos.

    • Triglicéridos = la forma natural y tienen mejor absorción.
    • Ésteres etílicos = más baratos, pero el cuerpo los absorbe peor.

    Ejemplo de un buen suplemento:

    • 1000 mg de omega 3 por cápsula
    • 400 mg de EPA y 300 mg de DHA (70% de EPA + DHA, con una cantidad de EPA ligeramente superior).
    • En forma de triglicéridos

    Calidad y pureza: cómo evitar metales pesados y oxidación

    El omega 3 es muy sensible a la oxidación y puede contaminarse con metales pesados como el mercurio o los PCB (compuestos tóxicos presentes en el mar). Un suplemento de mala calidad no solo será menos efectivo, sino que incluso puede ser perjudicial para la salud.

    Factores clave para identificar un omega 3 puro y seguro:

    Filtración y purificación:

    • Un buen suplemento debe haber pasado por procesos de destilación molecular para eliminar metales pesados y toxinas.
    • Algunas marcas muestran certificados de pureza de laboratorios independientes.

    Índice de oxidación (TOTOX):

    • Mide la frescura del aceite. Un TOTOX inferior a 10 es recomendable.
    • Si el aceite tiene mal olor o deja un sabor a pescado rancio, probablemente está oxidado.

    Certificaciones de calidad:Busca etiquetas como:

    • IFOS (International Fish Oil Standards) → Controla la pureza y frescura.
    • MSC® o Friends of the Sea® → Garantizan que el pescado proviene de fuentes sostenibles.
  • Magnesio, omega 3 y vitamina D: ¡los imprescindibles!

    Magnesio, omega 3 y vitamina D: ¡los imprescindibles!

    ¿Debería tomar un suplemento de magnesio, omega 3 y vitamina D?

    Publicado el 21/10/2024 – Última actualización el 21/10/2024

    Entre las dietas restrictivas, el ritmo de vida acelerado y una calidad nutricional comprometida, una dieta equilibrada no siempre permite cubrir todas las necesidades del organismo. Ciertos nutrientes esenciales como el magnesio, el omega 3 y la vitamina D suelen ser deficitarios, incluso en personas que se esfuerzan por mantener hábitos de vida saludables.

    Entre las deficiencias nutricionales más comunes

    A pesar de los avances en nutrición y del acceso a la información, la falta de nutrientes esenciales como el magnesio, el omega 3 y la vitamina D sigue siendo muy común y afecta a una gran parte de la población española. 

    Estos déficits no solo se deben a una dieta desequilibrada, sino también a factores externos que influyen en nuestra capacidad para absorber o sintetizar estos nutrientes vitales, así como a mayores necesidades en ciertas circunstancias.

    Magnesio: un déficit silencioso pero extendido

    Más del 70% de la población en países industrializados presenta deficiencias en magnesio. Esto se debe a que no hay tantos alimentos que lo contengan – o no son los más comunes en nuestra dieta diaria – a pesar de que las necesidades son elevadas.

    Su presencia en la dieta moderna también ha disminuido debido a la degradación de los suelos por la agricultura intensiva, que ha reducido su concentración en frutas, verduras y cereales.

    Además, factores como el estrés, la actividad física intensa y el consumo de alimentos ultraprocesados contribuyen a una pérdida más rápida de este mineral esencial, lo que agrava la deficiencia en muchos casos.

    Omega 3: un desequilibrio entre omega 6 y omega 3

    En lo que respecta al omega 3, la situación no es menos preocupante. A pesar de su papel crucial en la salud cardiovascular y cerebral, cerca del 65% de la población española no consume las cantidades recomendadas.

    Uno de los problemas radica en el desequilibrio entre Omega 6 y Omega 3. Las dietas modernas, ricas en aceites vegetales refinados y alimentos procesados, aumentan el consumo de Omega 6, mientras que la ingesta de pescado azul sigue siendo insuficiente. Este desequilibrio tiene implicaciones directas en procesos inflamatorios y en la salud general del organismo.

    Vitamina D: el sol que no basta

    A pesar de la creencia de que vivir en un país soleado como España garantiza niveles adecuados de vitamina D, las cifras demuestran lo contrario. El 40% de las personas menores de 65 años y más del 80% de los mayores presentan una deficiencia importante de esta vitamina. En invierno, estas cifras se elevan al 75% de la población total.

    Las razones son múltiples: una menor exposición al sol debido al uso de protectores solares, el estilo de vida mayormente en interiores, y la limitada presencia de vitamina D en la dieta. Incluso en verano, cuando los niveles pueden mejorar, estas reservas se agotan rápidamente durante los meses más fríos.

    Las consecuencias de estas deficiencias pueden ser sutiles al principio, pero a largo plazo comprometen funciones vitales que repercuten en nuestra salud y bienestar.

    Entre los nutrientes más importantes para el ser humano

    Claro, necesitamos todos los nutrientes esenciales para mantener una salud óptima. Pero no es exagerado decir que algunos tienen más importancia que otros… Por su función, por el número de interacciones que tienen en el organismo, o por el riesgo de desarrollar enfermedades en caso de carencia.

    Magnesio: el coordinador metabólico

    Interviene en numerosas funciones fisiológicas clave, haciendo de este mineral uno de los más esenciales:

    • Producción de energía. Participa en la síntesis de ATP, la molécula que proporciona energía a nuestras células (lo que lo hace vital para el rendimiento físico y la lucha contra la fatiga).
    • Ayuda a regular la función del sistema nervioso, lo que contribuye a reducir el estrés, la ansiedad y los síntomas depresivos.
    • Previene los espasmos musculares y los calambres, además de asegurar una correcta contracción muscular.
    • Juega un papel fundamental en la salud ósea al facilitar la absorción del calcio y mejorar la densidad ósea.

    Después de ver tantos productos poco serios y mal formulados,  decidí crear el mío. 

    « Un magnesio con la calidad que yo mismo exijo como nutricionista« 

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    Omega 3: protector del corazón y del cerebro

    Los ácidos grasos omega 3, especialmente el EPA y el DHA, son fundamentales para diversas áreas de nuestra salud:

    • Se incorporan en las membranas celulares, manteniéndolas flexibles y mejorando la señalización entre células.
    • Tienen potentes propiedades antiinflamatorias, lo que ayuda a prevenir enfermedades crónicas como la artritis y los trastornos inflamatorios.
    • Contribuyen a reducir los niveles de triglicéridos y mejorar la circulación, disminuyendo el riesgo de enfermedades cardíacas.
    • Mejoran las funciones cerebrales (como la memoria y el aprendizaje) y juegan un papel en la estabilización del estado de ánimo.

    Vitamina D: más allá de la salud ósea

    Aunque comúnmente se asocia con la salud de los huesos, la vitamina D tiene un impacto mucho más amplio:

    • Regula la respuesta inmune, protegiendo contra infecciones respiratorias y fortaleciendo las defensas naturales del organismo.
    • Facilita la absorción del calcio y del fósforo, dos minerales clave para la salud ósea y dental.
    • Niveles adecuados de vitamina D pueden prevenir enfermedades autoinmunes y, según algunos estudios, reducir el riesgo de desarrollar ciertos tipos de cáncer.

    Cofactores en numerosos procesos metabólicos

    El magnesio, el omega 3 y la vitamina D no solo cumplen funciones esenciales por sí solos, sino que también son cofactores en numerosos procesos metabólicos del cuerpo. Esto significa que sin la presencia adecuada de estos nutrientes, muchos otros compuestos y sistemas no podrían funcionar de forma óptima.

    Magnesio:

    • Es necesario para convertir la vitamina D en su forma activa, que es la que realiza las funciones biológicas en el cuerpo.
    • Facilita la absorción de otros nutrientes como el calcio, promoviendo así la mineralización ósea y ayudando a prevenir la osteoporosis.
    • Equilibra los niveles de otros minerales como el potasio y el sodio, favoreciendo la homeostasis celular y protegiendo el sistema cardiovascular.

    Omega 3 y vitamina D: una sinergia protectora

    • El omega 3 (EPA y DHA) ayuda a mejorar la concentración de vitamina D activa en el cuerpo, potenciando sus efectos protectores en el sistema cardiovascular.
    • La combinación de Omega 3 y vitamina D contribuye a prevenir la calcificación de los vasos sanguíneos (un proceso que puede llevar a enfermedades cardiovasculares graves).
    • Ambos trabajan juntos para mantener la salud del cerebro, ayudando a mejorar la función cognitiva y protegiendo contra enfermedades neurodegenerativas.

    La falta de cualquiera de estos tres nutrientes puede impactar negativamente en otros sistemas metabólicos, comprometiendo la energía celular, la capacidad antioxidante y el equilibrio inflamatorio.

    ¡No todos los suplementos son de buena calidad!

    Si hay nutrientes con los que deberías complementar tu dieta, ¡son ellos! Se pueden considerar como (casi) indispensables para cualquier persona que desee optimizar su salud. Luego, puede haber ajustes y adiciones según las necesidades individuales, pero diríamos que con el magnesio, el omega-3 y la vitamina D, ya tienes una base sólida.

    Pero !ojo!: la calidad de los productos disponibles en el mercado varía considerablemente, y elegir el suplementos adecuado es esencial para garantizar su eficacia.

    Algunas recomendaciones para identificar un buen complemento alimenticio:

     Magnesio: biodisponibilidad y tolerancia 

    Tipos recomendadables:

    • Bisglicinato de magnesio
    • Taurato de magnesio
    • Treonato de magnesio
    • Citrato de magnesio
    • Malato de magnesio

    Estas opciones permiten una absorción más eficiente y tienen menos efectos secundarios.

    ¡Evitar sales inorgánicas¡ Las sales de magnesio inorgánicas (óxido / carbonato / magnesio marino, etc.) son menos absorbibles y pueden provocar malestar gastrointestinal.

     Omega 3: pureza y origen 

    Si compras aceite de pescado, debe provenir de peces pequeños para minimizar la presencia de contaminantes como mercurio y dioxinas. Además, el producto debe estar certificado por organismos que garantizan su pureza y sostenibilidad, como la etiqueta IFOS (International Fish Oil Standards).

    Alternativa vegetal: el omega 3 derivado de algas también es una excelente opción. Es puro, libre de contaminantes y más sostenible que el aceite de pescado.

    Otros factores a considerar:

    • Asegúrate de que el suplemento tenga una alta concentración de EPA y DHA, que son los más beneficiosos para la salud cardiovascular y cerebral.
    • Es preferible que el omega 3 esté en forma de triglicéridos, que se absorbe mejor que otras formas.

     Vitamina D: elegir la forma correcta 

    La vitamina D3 (colecalciferol) es la forma más efectiva de vitamina D, ya que se asimila mejor que la D2 (ergocalciferol) y tiene una mayor duración en el cuerpo.

    La vitamina D liposoluble (en formato de aceite o cápsulas blandas) es más biodisponible que las versiones en polvo o tabletas.

    También es importante que el producto esté libre de aditivos innecesarios y que el aceite utilizado sea estable, como el aceite de oliva o de coco, que protegen la integridad de la vitamina D.

  • Omega 3 derivado de algas VS aceite de pescado

    Omega 3 derivado de algas VS aceite de pescado

    ¿Qué tan recomendable es el omega 3 de algas marinas?

    Publicado el 16/10/2024 – Última actualización el 16/10/2024

    El pescado azul constituye la principal fuente de omega 3, lo que es problemático para quienes siguen una dieta vegana, así como para quienes tratan de evitar contaminantes como los metales pesados. Frente a esta situación, las algas se han posicionado como una opción alternativa a los pescados. Pero, ¿el omega 3 de las algas es igual de beneficioso?

    Microalgas: la única fuente vegetal de EPA y DHA

    Cuando nos referimos al omega 3, solemos considerarlo como un nutriente único… Lo que nos lleva a concluir que se puede obtener de alimentos vegetales, como el aceite de linaza. Es una equivocación.

    La realidad es que existen distintos tipos de omega 3, que difieren tanto en su estructura como en su función:

    • ALA: es el que se encuentra en algunas fuentes vegetales. Aunque es esencial en nuestra dieta, su papel es más limitado ya que el cuerpo tiene que convertirlo en EPA y DHA para que tenga un impacto más directo en la salud.
    • EPA: es un tipo de omega 3 de cadena larga que se halla principalmente en el pescado azul (y las algas). Está relacionado con la reducción de la inflamación y la protección cardiovascular.
    • DHA: también presente en el pescado y las algas, este ácido graso es fundamental para la salud cerebral, el desarrollo cognitivo y la visión.

    El problema con las fuentes vegetales ricas en ALA es que nuestro organismo solo convierte una pequeña cantidad de este ácido en EPA y DHA, y la tasa de conversión es muy baja (entre un 1 y un 10 %). Esto implica que para quienes no consumen pescado, obtener suficiente EPA y DHA es casi imposible.

    Aquí es donde el aceite de alga (Schizochytrium o kelp) entra en juego como una opción viable, ya que proporcionan EPA y DHA directamente, sin necesidad de conversión.

    Ventajas del omega 3 derivado de algas

    Su popularidad ha crecido no solo entre los veganos / vegetarianos, sino también entre aquellos que buscan una fuente más limpia y sostenible de estos ácidos grasos esenciales.

    Pureza y ausencia de contaminantes

    A diferencia del aceite de pescado, que puede contener trazas de mercurio, dioxinas y otros contaminantes presentes en los océanos, las algas se cultivan en entornos controlados, lo que garantiza que el omega 3 derivado de ellas esté libre de toxinas.

    ¡Un buen punto para quienes desean minimizar la exposición a sustancias perjudiciales en su dieta!

    Sostenibilidad

    La producción de omega 3 a partir de algas es mucho más respetuosa con el medio ambiente que la derivada del pescado. Las algas se cultivan en condiciones optimizadas sin necesidad de pescar, lo que ayuda a reducir la sobreexplotación de los océanos y a preservar los ecosistemas marinos.

    Esto supone un gran avance hacia una nutrición más ecológica y consciente…

    Biodisponibilidad

    El omega 3 de algas, en su forma de triglicéridos, es más fácilmente absorbido por el cuerpo en comparación con algunas formas presentes en los aceites de pescado refinados. Esto significa que el organismo puede aprovechar mejor los beneficios de los ácidos grasos, maximizando su eficacia en procesos como la reducción de la inflamación y la mejora de la salud cardiovascular.

    Fuente natural de DHA y EPA

    Las algas son una fuente directa de DHA y, en menor medida, de EPA, lo que evita el proceso de conversión limitado del ácido alfa-linolénico (ALA) presente en otros vegetales. Esto garantiza una ingesta más eficiente de estos ácidos grasos esenciales fundamentales para el buen funcionamiento del cerebro, el corazón y los ojos.

    Inconvenientes

    También presenta algunos inconvenientes que deben tenerse en cuenta:

    Costo más elevado

    Uno de los principales inconvenientes del omega 3 de algas es su precio, que suele ser más alto que el de los suplementos de aceite de pescado. Esto se debe en parte a los costos asociados con la producción y cultivo controlado de las algas, así como a los procesos de extracción y purificación necesarios para obtener el omega 3.

    Nuestra opinión: aunque el precio puede ser un obstáculo para algunos, la inversión en un producto más limpio y sostenible es valorada por quienes priorizan la calidad y la sostenibilidad. Y la verdad es que si lo comparamos con un omega 3 de aceite de pescado de alta calidad, la diferencia no es tan grande.

    Menor contenido de EPA

    Otro aspecto a considerar es que algunos suplementos de algas contienen principalmente DHA y una menor cantidad de EPA. Esto puede requerir un ajuste en la suplementación o la combinación con otras fuentes de EPA, como el kelp, para lograr un equilibrio adecuado.

    Accesibilidad limitada

    A pesar de su creciente popularidad, los suplementos de omega 3 derivados de algas no son tan ampliamente disponibles como los de aceite de pescado. Esto puede dificultar su acceso, especialmente en áreas donde las alternativas veganas aún no han ganado terreno en el mercado.

    Sensibilidad a la oxidación

    Aunque muchos suplementos de omega 3 de algas se presentan en formatos que minimizan el riesgo de oxidación, como cápsulas de pullulan o con aditivos antioxidantes, algunos productos pueden ser más susceptibles a la degradación si no se almacenan correctamente. Esto podría reducir la eficacia del suplemento a lo largo del tiempo.

    Aceite de alga VS aceite de pescado

    Calidad nutricional

    • Ambos son fuentes ricas en EPA y DHA, los dos ácidos grasos omega 3 más importantes.
    • La proporción EPA:DHA es mejor en el aceite de pescado.

    Eficacia

    • Los estudios han demostrado que el omega 3 derivado de las algas, específicamente el DHA, es tan eficaz como el proveniente del pescado

    Contaminantes y pureza

    • Los peces (especialmente los grandes) pueden acumular contaminantes presentes en el mar
    • El omega 3 de algas garantiza un producto limpio y libre de toxinas.

    Impacto medioambiental

    • La sobrepesca y la explotación de recursos marinos son problemas globales que afectan a la biodiversidad y los ecosistemas oceánicos.
    • Las algas se cultivan en tanques o entornos gestionados de forma ecológica, lo que reduce el impacto ambiental y promueve una alternativa más respetuosa con el planeta.

    Sabor

    • Algunos consumidores de aceite de pescado experimentan el característico sabor a pescado, que puede resultar desagradable y persistente tras su consumo.
    • El aceite de algas es más suave en sabor y no deja ese retrogusto.

    Disponibilidad y precio

    • El omega 3 de algas aún es menos accesible en muchos mercados en comparación con el aceite de pescado, lo que puede hacer que su precio sea más elevado.

     Calidad nutricional 

    • Ambos son fuentes ricas en EPA y DHA, los dos ácidos grasos omega 3 más importantes.
    • La proporción EPA:DHA es mejor en el aceite de pescado.

     Eficacia 

    • Los estudios han demostrado que el omega 3 derivado de las algas, específicamente el DHA, es tan eficaz como el proveniente del pescado

     Contaminantes y pureza 

    • Los peces (especialmente los grandes) pueden acumular contaminantes presentes en el mar
    • El omega 3 de algas garantiza un producto limpio y libre de toxinas.

     Impacto medioambiental 

    • La sobrepesca y la explotación de recursos marinos son problemas globales que afectan a la biodiversidad y los ecosistemas oceánicos.
    • Las algas se cultivan en tanques o entornos gestionados de forma ecológica, lo que reduce el impacto ambiental y promueve una alternativa más respetuosa con el planeta.

     Sabor 

    • Algunos consumidores de aceite de pescado experimentan el característico sabor a pescado, que puede resultar desagradable y persistente tras su consumo.
    • El aceite de algas es más suave en sabor y no deja ese retrogusto.

     Disponibilidad y precio 

    • El omega 3 de algas aún es menos accesible en muchos mercados en comparación con el aceite de pescado, lo que puede hacer que su precio sea más elevado.

    Cómo elegir un buen suplemento de omega 3 vegetal

    Al igual que el omega 3 tradicional, no todos los productos disponibles en el mercado ofrecen la misma composición ni garantizan los mismos beneficios, por lo que es importante conocer los aspectos clave para tomar una decisión informada.

    1. Contenido de EPA y DHA

    Como ya hemos mencionado, el DHA es abundante en los suplementos de algas, mientras que el EPA está presente en menor cantidad. Si el objetivo es mantener un equilibrio adecuado entre estos dos ácidos grasos, se recomienda optar por productos que contengan un ratio adecuado, idealmente 2:1 en favor del DHA o incluso complementarlo con EPA de otra fuente, como el kelp.

    2. Tipo de cápsula

    Las cápsulas blandas que contienen omega 3 derivado de algas suelen estar hechas de carragenina o pullulan.

    • El pullulan es una opción preferible ya que ofrece mayor impermeabilidad al oxígeno, lo que evita la oxidación del aceite y preserva mejor su calidad.
    • En cambio, las cápsulas de carragenina, aunque más comunes, pueden ser más susceptibles a controversias en cuanto a su posible relación con inflamaciones intestinales en dosis altas.

    3. Añadido de antioxidantes

    Algunos suplementos incluyen antioxidantes, como la vitamina E o el extracto de romero, para garantizar que el aceite no se oxide con el tiempo. Esto es especialmente útil en las cápsulas más permeables al oxígeno, que requieren protección adicional.

    En productos con cápsulas de pullulan, este añadido no es tan necesario debido a la mayor estabilidad de este material.

    4. Sostenibilidad y procesos de producción

    Las algas utilizadas deben provenir de cultivos controlados y ecológicos, sin contribuir a la sobreexplotación de los océanos ni a la contaminación ambiental.

    Optar por productos certificados y que sigan prácticas sostenibles es una forma de asegurar que el suplemento es respetuoso con el medio ambiente.

    5. Estabilidad del producto

    Para garantizar la frescura del producto, es recomendable revisar el índice Totox, que mide la oxidación del aceite.

    Sin embargo, en el caso del omega 3 derivado de algas, este índice no es un criterio tan relevante como lo es en el aceite de pescado, ya que los aceites de algas suelen tener índices Totox bajos de manera natural.

    Después de ver tantos productos poco serios y mal formulados,  decidí crear el mío. 

    « Un omega 3 con la calidad que yo mismo exijo como nutricionista« 

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