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  • Personas mayores de 80 años: los suplementos más recomendados

    Personas mayores de 80 años: los suplementos más recomendados

    ¿Qué suplementos tomar para personas de más de 80 años?

    Publicado el 28/03/2025 – Última actualización el 28/03/2025

    En este artículo te voy a explicar de forma clara, directa y basada en evidencia científica qué suplementos pueden ayudarte (o ayudar a tus seres queridos) a envejecer con más salud, energía y calidad de vida. Veremos en qué casos son útiles, qué nutrientes hay que vigilar especialmente a partir de cierta edad, y qué hacer si una persona mayor deja de comer.

    Cuando la dieta ya no es suficiente

    A medida que cumplimos años, el cuerpo cambia… y mucho. Pero esos cambios no solo se notan por fuera: también afectan a cómo asimilamos los nutrientes, a nuestro metabolismo y, en general, a cómo se comporta nuestro sistema digestivo. Todo esto hace que, aunque uno siga comiendo « lo mismo de siempre », los nutrientes ya no lleguen al organismo con la misma eficacia.

    ¿Qué ocurre a partir de los 80?

    • Se reduce el apetito. Es lo que se conoce como la « anorexia del envejecimiento ». No es que no tengas hambre nunca, pero comes menos, más despacio, y a veces te saltas comidas sin darte cuenta.
    • La digestión se vuelve más lenta, y el estómago produce menos ácido. Esto afecta directamente a la absorción de vitaminas como la B12, el hierro o el calcio.
    • Los sentidos del gusto y el olfato se debilitan, así que la comida sabe menos y apetece menos.
    • Y a esto se le suma el cansancio, la falta de motivación para cocinar o comer solo, o incluso problemas para masticar o tragar.

    Resultado: aunque estés comiendo todos los días, es bastante probable que no estés cubriendo del todo tus necesidades nutricionales. Y a estas edades, eso puede tener consecuencias serias.

    Las necesidades… no solo no bajan, a veces suben

    Esto sorprende a muchos, pero es así: a partir de cierta edad, el cuerpo necesita más proteína, más vitamina D, más calcio… ¿Por qué?

    • Para mantener la masa muscular y evitar la sarcopenia (la pérdida de músculo típica del envejecimiento).
    • Para conservar la densidad ósea y prevenir fracturas.
    • Para reforzar el sistema inmunitario, que con los años se vuelve más perezoso.
    • Y para seguir teniendo energía, claridad mental y calidad de vida.

    Es decir, que el cuerpo pide más… justo cuando es más difícil dárselo solo a través de la comida.

    Los suplementos útiles en personas mayores sanas

    Vale, imaginemos que tú (o la persona mayor que tienes cerca) estás bastante bien de salud, sin enfermedades crónicas importantes. Caminas, comes más o menos bien, haces tu vida… pero ya notas que el cuerpo no responde como antes. ¿Tiene sentido tomar algún suplemento aunque estés « sano »? Pues sí, en muchos casos.

    ¿Qué suplementos tienen más respaldo científico?

    Aquí no vamos a hablar de productos milagro ni de lo que está de moda en redes. Vamos a centrarnos en lo que realmente tiene evidencia detrás y puede ayudar a envejecer con más energía, más fuerza y menos riesgo de complicaciones.

    1. Vitamina D

    Es la estrella indiscutible. A partir de los 70-75 años, más del 80 % de las personas tienen niveles bajos. ¿Por qué? Pues porque con la edad, la piel sintetiza menos vitamina D al exponerse al sol… y además solemos salir menos a la calle.

    ¿Para qué sirve?

    • Mantiene los huesos fuertes (ayuda a absorber el calcio).
    • Refuerza los músculos y el equilibrio (¡menos caídas!).
    • Ayuda al sistema inmunitario a defendernos de infecciones.

    ¿Cuánto tomar?La recomendación habitual es 1000 UI al día. Se puede tomar en gotas o cápsulas (no recomendamos las ampollas mensuales). Mejor tomarla con comida para absorberla bien.

    Después de ver tantos productos poco serios y mal formulados,  decidí crear el mío. 

    « Una vitamina D con la calidad que yo mismo exijo como nutricionista« 

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    2. Vitamina B12

    Otro clásico. Incluso si comes carne o pescado, es posible que no la estés absorbiendo bien, porque el estómago ya no produce tanto ácido (y eso es clave para absorberla). Además, algunos medicamentos como los antiácidos o la metformina (para el azúcar) reducen aún más esa absorción.

    ¿Para qué sirve?

    • Esencial para el sistema nervioso.
    • Previene la anemia.
    • Ayuda a mantener la memoria y la concentración.

    ¿Cuánto tomar?Las recomendaciones oficiales marcan unos 4 µg/día como valor de referencia. Pero en personas mayores, la absorción intestinal suele estar reducida, así que a veces no basta con alcanzar esa cantidad en la dieta.

    Por eso, en muchos casos se recomienda una suplementación oral de 500 a 1.000 µg/día, ya que solo una pequeña parte se absorbe por vía pasiva (sin necesidad de factor intrínseco). Esta estrategia es segura, eficaz y ampliamente usada en personas mayores con riesgo de déficit o con síntomas compatibles.

    3. Calcio

    Fundamental para evitar fracturas, sobre todo en mujeres. A veces no hace falta tomarlo en pastillas si ya tomas suficientes lácteos (3 raciones al día), pero si no… puede ser necesario.

    Ojo: el calcio siempre mejor acompañado de vitamina D para que se absorba bien.

    4. Proteínas (y leucina)

    Sí, las proteínas también pueden tomarse en forma de suplemento, y no solo los deportistas las necesitan. A partir de los 80, es difícil cubrir las necesidades solo con la dieta, sobre todo si hay poco apetito. Y si falta proteína, se pierde masa muscular… y ahí empieza la cuesta abajo.

    Las recomendaciones actuales hablan de 1 a 1,2 g de proteína por kilo de peso y por día, incluso más si hay fragilidad. ¿No llegas solo con la comida? Puedes añadir proteínas en polvo, como suero de leche (también conocida como « proteína whey »).

    La leucina, un aminoácido clave, también se puede suplementar y es como un « interruptor » que activa la creación de músculo.

    5. omega 3 (EPA y DHA)

    Se encuentra en pescados azules (salmón, sardinas, atún…), pero muchas personas mayores comen muy poco pescado.

    ¿Para qué sirve?

    • Reducir la inflamación.
    • Mejorar la salud del corazón.
    • Puede tener un pequeño efecto positivo en la memoria y el ánimo.

    ¿Cuánto tomar?Las dosis recomendadas van de 250 a 500 mg al día de EPA + DHA. Se venden en cápsulas de aceite de pescado o kril. Es importante comprar un omega 3 de buena calidad.

    6. Zinc, magnesio, vitamina C y otras « vitaminas del día a día »

    No suelen hacer milagros por sí solas, pero cuando hay pequeñas carencias, un complejo multivitamínico puede aportar un extra para:

    • Mejorar el sistema inmunitario.
    • Prevenir la fatiga.
    • Favorecer una mejor recuperación tras una enfermedad.

    ¿Hace falta tomarlos todos?

    ¡Para nada! La clave está en identificar lo que realmente falta. Un pequeño análisis de sangre puede ayudarte a ver tus niveles de vitamina D, B12, hierro, etc. Y a partir de ahí, decidir.

    Si comes bien, sales a pasear al sol, estás activo… probablemente no necesites más que un multivitaminas básico. Pero si hay señales de carencia (cansancio, debilidad, pérdida de masa muscular…), ahí sí conviene intervenir.

    Casos particulares: los suplementos como ayuda terapéutica

    No todas las personas mayores de 80 años están « simplemente envejeciendo ». Muchas conviven con enfermedades crónicas que afectan directamente a su estado nutricional. En estos casos, los suplementos no son solo recomendables… pueden ser parte del tratamiento.

    Vamos a ver algunos de los casos más frecuentes y qué tipo de suplementos pueden ayudar realmente, según la evidencia científica.

    ➜ Trastornos cognitivos y enfermedad de Alzheimer

    Cuando aparecen los primeros olvidos importantes, la pérdida de orientación o los cambios de comportamiento, es posible que estemos ante un deterioro cognitivo. Si esto progresa, puede desembocar en una demencia tipo Alzheimer.

    ¿Puede la nutrición marcar la diferencia? En parte, sí. No hay milagros, pero sí ciertos suplementos que pueden ayudar a ralentizar el deterioro o al menos mejorar el estado general del paciente.

    Vitaminas del grupo B (B12, B6, ácido fólico)

    • Ayudan a controlar los niveles de homocisteína, una sustancia que en exceso se asocia a un mayor riesgo de deterioro cognitivo.
    • Especialmente útiles si hay déficit diagnosticado.

    Omega 3

    • Algunos estudios sugieren que tomar suficiente omega-3 en fases tempranas puede ayudar a mantener la memoria y reducir la inflamación cerebral.
    • Más útiles como prevención que como tratamiento una vez la demencia está avanzada.

    Vitaminas antioxidantes (C, E, D)

    • Su papel es discutido, pero un buen estado antioxidante podría proteger el cerebro del daño oxidativo.
    • Mejor si se aportan a través de la dieta, pero pueden complementarse en personas con déficits.

    Fórmulas específicas tipo Souvenaid

    • Contienen combinaciones de nutrientes (omega-3, uridina, colina, antioxidantes) diseñadas para fases iniciales del Alzheimer.
    • Algunos estudios han mostrado mejoras modestas en la memoria verbal, aunque no frenan la enfermedad a largo plazo.

    En cualquier caso, el objetivo es evitar carencias, asegurar un buen aporte energético (muchos pacientes con demencia pierden peso) y mantener la mayor autonomía posible.

    ➜ Osteoporosis

    La pérdida de masa ósea es muy frecuente a partir de los 80, sobre todo en mujeres. El riesgo de fracturas (cadera, muñeca, columna…) se dispara, y eso puede cambiarlo todo en cuestión de segundos.

    Aquí, los suplementos son parte del tratamiento estándar.

    Calcio + vitamina D

    • Combinación imprescindible para fortalecer los huesos.
    • Hay estudios que demuestran que esta combinación puede reducir el riesgo de fracturas en personas mayores.

    Proteínas

    • Aunque no lo parezca, la masa muscular también protege los huesos. Si pierdes músculo, aumenta el riesgo de caídas… y de romperte algo.
    • Aportar suficiente proteína (en la dieta o como suplemento) es parte de la estrategia anti-fractura.

    Vitamina K2, magnesio, zinc

    • Tienen un papel complementario en la salud ósea.
    • Su suplementación puede valorarse caso por caso, sobre todo si hay análisis que lo justifiquen.

    ➜ Sarcopenia (pérdida de masa muscular)

    Es uno de los grandes enemigos silenciosos de la vejez. A partir de cierta edad, si no se hace nada, el cuerpo empieza a perder músculo. Y no solo es cuestión de fuerza: caminar, levantarse de una silla, subir un escalón… todo se complica.

    Aquí, la alimentación y el ejercicio van de la mano, pero los suplementos pueden ser clave para frenar (o incluso revertir) esa pérdida.

    Proteínas + leucina

    • La leucina es un aminoácido que actúa como « interruptor » para activar la construcción de músculo.
    • Ideal si se combina con ejercicio (aunque sea suave, como sentadillas con apoyo).

    HMB (hidroximetilbutirato)

    • Derivado de la leucina, con efecto más potente.
    • Puede mejorar la fuerza muscular en personas mayores frágiles o con sarcopenia confirmada.
    • Está presente en algunos batidos nutricionales para mayores.

    Vitamina D

    • También ayuda al funcionamiento muscular y al equilibrio.
    • Si hay déficit, la mejora tras suplementación puede ser notable.

    Creatina

    • Suplemento muy conocido entre deportistas, pero con evidencias también en personas mayores.
    • Puede mejorar la fuerza si se combina con ejercicio físico adaptado.

    ➜ Diabetes tipo 2 en personas mayores

    El control del azúcar en sangre es importante, pero sin caer en restricciones tan duras que lleven a la desnutrición, que es algo bastante habitual en personas mayores con diabetes.

    Vitamina B12

    • Especialmente si se toma metformina (muy habitual en diabéticos), ya que esta puede reducir su absorción.
    • Una carencia puede empeorar la fatiga y la neuropatía (dolor o entumecimiento en pies y manos).

    Vitamina D y magnesio

    • Ayudan a mejorar la sensibilidad a la insulina.
    • También apoyan el buen funcionamiento muscular y óseo.

    Cromio, ácido alfa-lipoico, canela, berberina…

    • Algunos tienen efecto sobre la glucosa, pero no deben tomarse sin control médico.
    • Pueden interaccionar con medicamentos y provocar hipoglucemias si no se ajustan bien.

    Batidos nutricionales específicos para diabéticos

    • Existen versiones diseñadas para personas con diabetes: sin azúcares añadidos, con carbohidratos lentos y controlados.
    • Muy útiles en personas que comen poco, pierden peso o necesitan un extra sin descontrolar su glucemia.

    En personas mayores con enfermedades crónicas, la personalización lo es todo: lo que va bien para uno, puede no ser útil (o incluso peligroso) para otro.

    Por eso, siempre es recomendable consultar con el médico, el nutricionista o el farmacéutico antes de empezar cualquier suplemento, sobre todo si hay tratamiento médico de base.

    Suplementos para personas mayores que no comen (o muy poco)

    « Es que ya no me entra nada… » »Con medio plato ya estoy llena. » »Antes comía más, pero ahora no me apetece. »

    Son frases que se escuchan a menudo en personas mayores. Y aunque parezcan normales, no deberíamos tomarlas a la ligera. Porque cuando una persona de más de 80 años come poco durante días o semanas, el riesgo de desnutrición es real.

    ¿Qué puede estar pasando? Hay mil razones para que una persona mayor coma menos:

    • Falta de apetito (muy habitual con la edad).
    • Dificultades para masticar o tragar.
    • Cansancio, tristeza, depresión.
    • Vivir solo y no tener ganas de cocinar.
    • Medicación que quita el hambre.
    • Problemas digestivos o enfermedades crónicas.

    A veces ni siquiera es una causa concreta: simplemente, el cuerpo « apaga » el hambre poco a poco, y uno acaba acostumbrándose a vivir con lo mínimo.

    Pero eso tiene un precio: pérdida de peso, debilidad, menos músculo, más riesgo de caídas, infecciones, heridas que no cicatrizan… Y, en casos extremos, puede ser difícil volver atrás.

    ¿Cuándo hay que intervenir?

    Hay varias señales de alerta que indican que ya no basta con esperar a que « se le pase »:

    • Ha perdido peso sin querer (más del 5 % en un mes o del 10 % en seis meses).
    • Tiene menos fuerza, se cansa más al caminar o al levantarse.
    • Ha dejado de comer comidas completas (solo pica un poco).
    • Se salta comidas con frecuencia o come por obligación.

    Si ves esto, es momento de buscar soluciones nutricionales.

    ¿Qué opciones hay para ayudar a una persona mayor que apenas come?

    1. Enriquecer la comida del día a día

    • Añadir leche en polvo, nata o aceite de oliva a los purés y sopas.
    • Usar mantequilla, queso, huevos, frutos secos triturados…
    • Preparar meriendas energéticas: batidos caseros, tostadas con aguacate o crema de cacahuete, yogures con avena…

    La idea es meter más calorías y proteínas en menos cantidad de comida, sin forzar.

    2. Introducir suplementos nutricionales orales (batidos, cremas, etc.)

    Estos productos están diseñados para personas mayores con riesgo de desnutrición. No son « sustitutos de la comida » al uso, sino un complemento muy útil cuando el plato se queda corto.

    Hay muchas opciones:

    • Batidos listos para tomar (tipo FortimelEnsureClinutren…).
    • Cremas hipercalóricas (postres tipo flan o natillas con proteínas).
    • Sopas o purés enriquecidos.
    • Versiones para diabéticos, sin lactosa, con fibra, para problemas digestivos…

    ➜ Su ventaja: en solo 200 ml pueden aportar 300-400 kcal y 15-20 g de proteínas.➜ Se pueden tomar entre comidas, o incluso fraccionar en varias tomas pequeñas.

    Han demostrado mejorar el peso, la fuerza y la calidad de vida de personas mayores desnutridas, especialmente si se toman de forma constante durante varias semanas.

    3. Adaptar la textura y la forma de presentar los alimentos

    Si el problema es que cuesta masticar o tragar, hay soluciones:

    • Usar espesantes para líquidos (agua, zumos, sopas).
    • Preparar los platos con textura tipo « papilla » o « puré fino ».
    • Evitar alimentos secos, duros o que se deshacen fácilmente.

    Hoy en día hay hasta batidos espesados o aguas gelificadas pensadas para personas con disfagia (dificultad para tragar).

    4. Buscar el momento y el entorno adecuados

    Esto también influye, ¡y mucho! A veces, una comida compartida o un plato bien presentado abre más el apetito que un suplemento. Intenta:

    • Comer acompañado siempre que se pueda.
    • Servir raciones pequeñas y apetecibles.
    • Variar los sabores, las texturas y los colores.
    • Dejar que la persona elija (sentirse en control ayuda).

    5. Consultar con profesionales si no mejora

    Si a pesar de todo, la persona sigue perdiendo peso o está muy débil, es fundamental hablar con el médico. Puede que necesite:

    • Un suplemento más específico (con HMB, por ejemplo, para ganar masa muscular).
    • Una valoración nutricional completa.
    • O en casos más extremos, nutrición por sonda (temporal o permanente).

    ¿Y si la persona no quiere comer?

    Aquí entramos en un terreno delicado. Muchas veces, no se trata solo del cuerpo, sino de la mente. La depresión, el duelo, la soledad o incluso una demencia incipiente pueden esconderse detrás de esa falta de interés por la comida.

    Lo más importante en estos casos es no forzar, pero tampoco ignorar. Hablar, acompañar, escuchar… y, mientras tanto, ofrecer pequeñas cosas que puedan aceptar con gusto: un zumo fresco, una galleta, un batido, algo dulce…

    A veces, empezar por ahí es el primer paso para recuperar el apetito… y las ganas de vivir.

    Precauciones que hay que tener en cuenta

    Está claro que los suplementos pueden echar una buena mano a partir de cierta edad. Pero eso no significa que todo valga ni que sean inofensivos.

    Así que vamos a repasar algunas situaciones que conviene tener muy presentes, tanto si los tomas tú como si cuidas de alguien mayor.

    ¡Cuidado con las interacciones con medicamentos!

    A menudo las personas mayores toman varios fármacos cada día. Y lo que no siempre se sabe es que algunos suplementos pueden interferir en su efecto.

    • La vitamina K, por ejemplo, puede contrarrestar los anticoagulantes tipo Sintrom (acenocumarol), y eso puede ser peligroso.
    • El ginkgo biloba, la cúrcuma o el ajo en cápsulas también pueden aumentar el riesgo de sangrado si se combinan con aspirina o anticoagulantes.
    • Algunas plantas medicinales, como el hipérico (hierba de San Juan), pueden reducir la eficacia de ciertos medicamentos para el corazón, el ánimo o incluso la tensión.

    Y ojo con los multivitamínicos baratos, porque pueden llevar ingredientes escondidos que no aparecen claramente en el etiquetado.

    No por tomar más, vas a estar mejor

    Los suplementos no son caramelos. Tienen dosis, límites y efectos reales en el cuerpo. Y eso implica que también pueden dar problemas si se toman en exceso.

    Mejor cubrir el 100 % de tus necesidades que pasarte al 300 % sin sentido. Y si ya tomas varios productos, asegúrate de no repetir ingredientes o duplicar dosis sin darte cuenta.

    ¿De dónde vienen esos suplementos?

    Otro tema clave: la calidad del producto.

    Hoy en día, es muy fácil comprar suplementos en tiendas que no siempre dan garantías. Y ahí es donde aparecen los problemas: ingredientes no declarados, dosis erróneas, contaminantes…

    En España y Europa, los complementos alimenticios están regulados, pero no pasan los mismos controles que los medicamentos.

    Por eso, lo más recomendable es informarse antes de comprar. Y evita los productos con promesas tipo « cura el Alzheimer » o « revierte la diabetes ». Si suena demasiado bonito para ser verdad, probablemente no lo sea 😉

    Recomendaciones oficiales para mayores de 80 años

    Los principales organismos de salud europeos — como la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) o la ESPEN (Sociedad Europea de Nutrición Clínica) — han establecido unas guías claras para personas mayores.

    Algunos puntos clave:

    • Vitamina D: se recomienda suplementar a todas las personas mayores, sobre todo si no se exponen al sol. Dosis habitual: 800 UI/día.
    • Vitamina B12: en mayores de 75 años, los requerimientos aumentan (4 µg/día mínimo). En muchos casos se aconseja suplementar de forma preventiva.
    • Calcio: objetivo diario: 950-1.200 mg, sumando alimentación + suplemento si hace falta.
    • Proteínas: mínimo 1 g/kg de peso/día, y hasta 1,2-1,5 g/kg si hay enfermedad o fragilidad.
    • Omega 3 (EPA+DHA): mínimo 250-500 mg/día, idealmente procedente de pescado o suplementos.

    El mensaje de fondo es claro: a partir de cierta edad, la prevención pasa por la nutrición, y los complementos bien usados son aliados reales.

    En España, hay medios para prevenir muchas de las carencias y complicaciones nutricionales asociadas al envejecimiento. Y lo mejor: no hace falta complicarse la vida.

    Con un poco de información, algo de acompañamiento y productos bien seleccionados, es totalmente posible cubrir las necesidades nutricionales a partir de los 80 años sin frustraciones ni riesgos.

  • Vitaminas y otros suplementos para la memoria

    Vitaminas y otros suplementos para la memoria

    Vitaminas y pastillas naturales para la memoria: ¿Qué tomar?

    Publicado el 19/07/2024 – Última actualización el 19/07/2024

    La memoria y la concentración son aspectos fundamentales de nuestras funciones cognitivas, esenciales tanto en la vida personal como profesional. Sin embargo, una gran parte de la población enfrenta problemas en estos ámbitos, cuyas causas pueden ser variadas y complejas.

    En este contexto, es interesante comprender cómo la dieta, así como el uso de suplementos, pueden ayudar.

    Primero, hay que mencionar que existen diferentes tipos de memoria:

    • Memoria a corto plazo: es la capacidad de retener una pequeña cantidad de información durante un breve periodo de tiempo. Por ejemplo, recordar un número de teléfono momentáneamente.
    • Memoria a largo plazo: almacena información de manera más permanente, permitiendo recordar eventos, habilidades y conocimientos a lo largo del tiempo.
    • Memoria de trabajo: Es una forma de memoria a corto plazo que se utiliza para realizar tareas cognitivas complejas, como el razonamiento y la toma de decisiones.

    ¿Qué es lo que causa la mala memoria?

    Puede tener diversas causas:

    • Envejecimiento

    A medida que envejecemos, es común experimentar una disminución en la capacidad de la memoria, especialmente en la memoria a corto plazo. La pérdida neuronal y los cambios en la plasticidad cerebral son factores que contribuyen a esta disminución.

    • Estrés y ansiedad

    El estrés crónico puede afectar negativamente la memoria y la concentración. Las hormonas del estrés, como el cortisol, pueden interferir con la función cognitiva y dañar estructuras cerebrales clave, como el hipocampo.

    • Insomnio

    Un sueño de mala calidad afecta directamente la capacidad de consolidar y recuperar recuerdos. Durante el sueño, el cerebro procesa y organiza la información adquirida durante el día.

    • Depresión

    Las personas que sufren de depresión a menudo reportan problemas con la memoria y la concentración. La falta de motivación y los cambios en la química cerebral pueden contribuir a estos problemas.

    • Carencias nutricionales

    Una dieta adecuada es importante para el funcionamiento óptimo del cerebro. Se necesita un suministro constante de glucosa, vitaminas, minerales y ácidos grasos esenciales para mantener sus funciones. Deficiencias en estos nutrientes pueden llevar a una disminución de la capacidad cognitiva y aumentar el riesgo de desarrollar problemas de memoria.

    Los nutrientes esenciales para la memoria

    Antes de considerar una suplementación, cabe preguntarse si existen lagunas en nuestra dieta (¡para poder llenarlas!). Esto puede hacerse modificando la dieta o tomando complementos alimenticios.

    Aquí hemos enumerado los nutrientes que están directamente relacionados con una buena salud cerebral:

    Vitaminas y minerales

    Vitaminas del complejo B

    Las vitaminas B6, B9 (ácido fólico) y B12 tienen un papel en el mantenimiento de la salud neuronal y la producción de neurotransmisores, que son esenciales para la comunicación entre las neuronas. Una deficiencia puede llevar a problemas cognitivos, como la pérdida de memoria y dificultades de concentración.

    Vitamina D

    Tiene un papel importante como inmunomoduladora y neuroprotectora. Su deficiencia se ha relacionado con un mayor riesgo de deterioro cognitivo y problemas de memoria.

    La vitamina D es fundamental para la salud general del cerebro, ya que sus receptores están presentes en casi todos los tejidos humanos.

    Vitamina C y E

    Ambas son conocidas por sus propiedades antioxidantes. La vitamina C ayuda a contrarrestar el estrés oxidativo que enfrentan las células inmunitarias, mientras que la vitamina E protege las membranas celulares del daño oxidativo.

    Juntas, estas vitaminas ayudan a mantener la integridad de las células cerebrales y a mejorar las funciones cognitivas.

    Zinc

    Es esencial para mantener una función inmune adecuada y tiene propiedades antiinflamatorias y antioxidantes. Su deficiencia puede aumentar la susceptibilidad a infecciones y afectar la función cognitiva.

    Magnesio

    El magnesio es fundamental para la transmisión sináptica y la plasticidad neuronal, y su falta esta relacionado con problemas de memoria y concentración.

    Ácidos grasos

    Los ácidos grasos, específicamente el Omega 3 (EPA y DHA), son componentes esenciales de las membranas celulares del cerebro. Mejoran la plasticidad sináptica, lo que facilita la comunicación entre las neuronas y, por ende, mejora las funciones cognitivas.

    Además, tienen propiedades antiinflamatorias que protegen el cerebro de daños y contribuyen a la salud mental en general.

    Glucosa

    La glucosa es la principal fuente de energía para el cerebro. Un suministro constante de glucosa es necesario para mantener las funciones cognitivas, ya que el cerebro utiliza aproximadamente el 20% de la energía que consumimos diariamente.

    La falta de glucosa puede llevar a una disminución significativa en la capacidad de concentración y memoria.

    Los suplementos recomendados para la memoria

    Existen 2 grandes familias de suplementos:

    1. Los que compensan la falta de vitaminas, minerales y otros nutrientes básicos en nuestra dieta,
    2. Los que vienen como « extras » para potenciar determinadas funciones.

    1. Complementos para cubrir déficits nutricionales

    Multivitamínico

    Las fórmulas multivitamínicas aseguran un aporte equilibrado de todos los nutrientes esenciales, especialmente en situaciones donde la dieta diaria no es suficiente para cubrir las necesidades. Estos suplementos suelen incluir una combinación de vitaminas del grupo B, vitamina C, vitamina D, y minerales como el zinc.

    Magnesio

    Dado que la ingesta recomendada de magnesio es relativamente alta, es poco frecuente encontrarlo en los multivitamínicos, por lo que hay que comprarlo por separado. El magnesio es un mineral importante para el cerebro y otras funciones corporales importantes, pero casi el 80% de la población presenta niveles insuficientes. Por eso suele ser aconsejable tomar un suplemento, recomendamos uno que combine magnesio + B6.

    Omega 3

    Los suplementos de aceite de pescado, de krill, o de hígado de bacalao son recomendables para aumentar la ingesta de ácidos grasos omega 3, específicamente EPA y DHA.

    Se encuentra principalmente en el pescado azul, y debe consumirse al menos 3 veces por semana para garantizar una ingesta correcta. Si no, se aconseja tomar cápsulas de omega 3 (¡pero hay que saber elegirlas!).

    Viendo la falta de opciones fiables en el mercado,  decidí crear el mío. 

    « Un omega 3 con la calidad que yo mismo busco como nutricionista« 

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    2. Plantas medicinales

    Ginseng

    El ginseng, particularmente el Panax ginseng, es conocido por sus propiedades estimulantes del sistema nervioso. Estudios han mostrado que puede mejorar la concentración, reducir el estrés y la fatiga, y potenciar la memoria. El ginseng actúa como un adaptógeno, ayudando al cuerpo a resistir el estrés y mejorando la eficiencia mental.

    Bacopa

    La bacopa, utilizada desde hace miles de años en la medicina ayurvédica, es reconocida por sus efectos positivos sobre la memoria y la reducción de la ansiedad. Investigaciones han demostrado que la bacopa puede mejorar las funciones cognitivas, aumentar la velocidad de procesamiento de la información y reducir los niveles de ansiedad y fatiga mental. Además, se ha observado que puede mejorar la capacidad de aprendizaje y la memoria en individuos sanos y en aquellos con disfunciones cognitivas.

    Ginkgo biloba

    Sus componentes activos, como los flavonoides y los terpenoides, ayudan a proteger las células del cerebro contra el daño oxidativo y mejoran el flujo sanguíneo, lo que puede contribuir a una mejor memoria y concentración.

    ¿Cómo saber si los suplementos son de buena calidad?

    Es mejor no tomar nada que unas pastillas de mala calidad. Pero, ¿cómo saber si es un buen producto?

    Biodisponibilidad de los nutrientesNo todas las formas de un nutriente son iguales en términos de absorción y utilización por el cuerpo. Es importante elegir suplementos que utilicen las formas más biodisponibles y bien toleradas de cada nutriente. Por ejemplo, el magnesio es más eficaz en formas como el citrato o el bisglicinato, en lugar del óxido de magnesio.

    Regulación y cumplimiento de estándaresLos suplementos tienen que cumplir con las normativas y regulaciones vigentes en España para garantizar su seguridad. Los productos deben estar libres de sustancias nocivas como hormonas, sustancias dopantes, y otros elementos perjudiciales. También es importante que no contengan gluten, nanopartículas, OGM, ni hayan sido irradiados, lo cual debe ser verificado y certificado por laboratorios independientes.

    Traçabilidad completaLa trazabilidad del suplemento desde la obtención de las materias primas hasta el producto final es esencial. Un riguroso control de calidad en todas las etapas de producción, incluyendo análisis microbiológicos y pruebas para detectar contaminantes como metales pesados y pesticidas, asegura la pureza y seguridad del producto.

    Dosis adecuadas

    Algunas marcas ponen una amplia lista de ingredientes para quedar bien, pero en dosis muy inferiores a las dosis terapéuticas eficaces. También hay que evitar las megadosis, para prevenir efectos adversos.

    Ausencia de aditivos innecesariosEvitar aditivos y colorantes sintéticos es importante para mantener la naturalidad del producto. La presencia de colorantes como el dióxido de titanio, que está clasificado como potencialmente cancerígeno, debe ser evitada. Es preferible que las cápsulas sean transparentes, mostrando la verdadera naturaleza de los ingredientes contenidos.

  • Multivitamínico para adultos mayores: ¿Cómo elegir mejor?

    Multivitamínico para adultos mayores: ¿Cómo elegir mejor?

    Multivitamínico para adultos mayores: ¿Cuál tomar?

    Publicado el 17/07/2024 – Última actualización el 17/07/2024

    Alcanzar un estado nutricional óptimo únicamente a través de la dieta no siempre es posible para todos. Y con la edad, puede resultar aún más difícil. Es aquí donde los suplementos alimenticios, como los multivitamínicos, pueden jugar un papel.

    En breve

    • Se comercializan multivitamínicos específicos para la adultos mayores, pero consideramos que se trata más de una estrategia de marketing que otra cosa, ya que las necesidades nutricionales que deben cubrirse son las mismas.
    • Lo que sí es cierto es que las carencias son más frecuentes con la edad, lo que hace aún más relevante el uso de suplementos alimenticios.
    • Lo más importante es comprar un producto de alta calidad.

    Cambios fisiológicos asociados al envejecimiento

    Con el paso del tiempo, el cuerpo humano sufre una serie de cambios que afectan la absorción y el metabolismo de los nutrientes. Estos cambios pueden hacer que, a partir de los 50 años, se vuelvan más difíciles de obtener los nutrientes esenciales solo a través de la dieta.

    Una de las principales modificaciones es la disminución de la producción de ácido gástrico en el estómago, lo que puede reducir la absorción de vitamina B12, hierro y calcio. Además, la capacidad de la piel para sintetizar vitamina D a partir de la exposición solar también disminuye, lo que puede llevar a deficiencias si no se suple con la dieta o suplementos.

    Así, la falta de nutrientes puede contribuir a agravar el deterioro de diversas funciones corporales, que de por sí tienden a disminuir con la edad. Algunos ejemplos concretos:

    • La pérdida de densidad ósea es común en adultos mayores y puede conducir a condiciones como la osteoporosis. Esto se ve agravado por la menor absorción de calcio y vitamina D, ambos necesarios para tener huesos fuertes.
    • La vitamina B12 es esencial para el mantenimiento de la salud neuronal y la función cognitiva. Su deficiencia puede contribuir a problemas de memoria y concentración, así como a trastornos del estado de ánimo.
    • Nutrientes como la vitamina C y el zinc son fundamentales para el funcionamiento adecuado del sistema inmunológico. Una deficiencia en estos nutrientes puede aumentar la susceptibilidad a infecciones y enfermedades.

    Nutrientes clave para los adultos mayores

    Vitamina D

    Ayuda en la absorción de calcio, lo que es vital para mantener los huesos fuertes y prevenir enfermedades como la osteoporosis.

    A medida que envejecemos, la capacidad de la piel para sintetizar vitamina D disminuye, lo que hace que la suplementación sea una opción importante. Además, estudios han mostrado que niveles adecuados de vitamina D pueden reducir el riesgo de fracturas y mejorar la salud muscular.

    Vitamina B12

    Su deficiencia puede llevar a problemas de memoria, confusión y otros trastornos neurológicos. A medida que se envejece, la absorción de vitamina B12 se ve comprometida debido a la disminución del ácido gástrico y la presencia de condiciones como la gastritis atrófica. La suplementación con B12 puede ayudar a mitigar estos problemas y mantener la salud cerebral.

    Vitamina C

    Conocida por sus propiedades antioxidantes, tiene papel en el sistema inmunitario y la producción de colágeno (que es importante para la salud de la piel y las articulaciones). Además, la vitamina C puede ayudar a reducir la duración y gravedad de las infecciones respiratorias, lo cual es particularmente relevante para los adultos mayores que tienen un sistema inmunitario más débil.

    Vitamina A

    También conocida como « retinol », es fundamental para la salud visual y la función inmunitaria. Ayuda a mantener la integridad de las mucosas y la piel, y tiene propiedades antioxidantes que protegen contra el envejecimiento celular.

    La deficiencia de vitamina A puede llevar a problemas de visión y aumentar la susceptibilidad a infecciones.

    Calcio

    Es el mineral más abundante en el cuerpo humano y es esencial para mantener la salud ósea. Es vital tener suficiente calcio para prevenir la osteoporosis y otras enfermedades óseas. También juega un papel en la función muscular y la transmisión nerviosa.

    Los adultos mayores deben asegurarse de obtener suficiente calcio a través de la dieta y, si es necesario, mediante suplementos.

    Magnesio

    El magnesio es necesario para más de 300 reacciones enzimáticas en el cuerpo, incluyendo la síntesis de proteínas, la función muscular y nerviosa, y el control de la glucosa en sangre. Además, ayuda a regular los niveles de calcio, potasio y sodio en el cuerpo.

    La falta de magnesio (que es muy común en la población española) puede causar debilidad muscular, calambres y problemas cardiovasculares.

    Zinc

    Fundamental para la función inmunitaria, la síntesis de proteínas y la reparación del ADN, así como para la salud de la piel y la cicatrización de heridas.

    La deficiencia de zinc puede resultar en un sistema inmunitario debilitado, pérdida de apetito y retraso en la cicatrización de heridas. Su suplementación puede ser especialmente beneficiosa para los adultos mayores.

    Tomar multivitamínicos garantiza que el organismo reciba cantidades adecuadas de vitaminas y minerales esenciales, lo que favorece diversas funciones corporales y reduce el riesgo de padecer enfermedades crónicas.

    Multivitamínico +50 años: ¿sirve de verdad o es puro marketing?

    Al caminar por los pasillos de una farmacia o supermercado, es común encontrar multivitamínicos etiquetados específicamente para adultos mayores.

    En realidad, el concepto de multivitamínicos para mayores tiene una fuerte base de marketing. Las vitaminas y minerales que se encuentran en estos suplementos son los mismos que los presentes en los multivitamínicos estándar. Las necesidades básicas de nutrientes no cambian drásticamente con la edad.

    A lo mejor, las dosis pueden ser ajustadas en ciertos nutrientes clave. Por ejemplo, los mayores de 50 años pueden necesitar dosis más altas de vitamina D y B12 debido a su menor absorción.

    El problema es que una gran parte de las marcas del mercado carecen de seriedad en sus compromisos… y más aún en el caso de los multivitamínicos, cuyos ingredientes suelen presentarse en formas de bajo coste. Saben que la mayoría de los consumidores no prestarán atención a detalles como la forma química y dosis de cada ingrediente.

    Lo más importante es elegir un multivitamínico de calidad.

    Después de ver tantos productos poco serios y mal formulados,  decidí crear el mío. 

    « Un multivitamínico con la calidad que yo mismo exijo como nutricionista« 

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    ¿Cómo saber si un multivitamínico es bueno?

    Transparencia en el etiquetadoAsegúrate de que la etiqueta del producto sea clara y detallada, indicando la fuente de cada nutriente y los excipientes utilizados.

    Composición equilibradaDebe contener ingredientes realmente útiles y necesarios, no solo para llenar la etiqueta. Algunos micronutrientes, como el hierro o el cobre, se encuentran sin problema en nuestra alimentación y pueden ser tóxicos en exceso. No siempre más es mejor.

    Y es normal no encontrarlo todo, por ejemplo el magnesio. Dado que la ingesta recomendada de magnesio es algo elevada, no se puede añadir magnesio a un multivitamínico (al menos, un tipo de magnesio de buena calidad). Es más: si hay magnesio en un multivitamínico, mejor no comprar este producto.

    Formas biodisponiblesOpta por productos que utilicen formas naturales y fácilmente absorbibles de vitaminas y minerales, como vitamina D3 (colecalciferol) y B12 en forma de metilcobalamina.

    Dosis adecuadasRevisa que las dosis de cada nutriente estén en línea con las recomendaciones diarias. Evita productos con dosis excesivas que puedan ser perjudiciales.

    Sin aditivos dañinosElige suplementos que no contengan colorantes artificiales, conservantes, ni rellenos innecesarios. Busca etiquetas que indiquen « sin aditivos » o « sin conservantes ».

    Certificaciones de calidadPrefiere productos que cuenten con certificaciones de calidad. Garantizan que el producto ha sido fabricado bajo estrictos estándares de calidad.

    Opiniones y reputaciónInvestiga la reputación de la marca y lee opiniones de otros usuarios. Las marcas con buenas críticas y una larga trayectoria en el mercado suelen ser más fiables.

    El 80% de la gente compra suplementos malos

    Porque no saben identificar si un suplemento es de calidad

    Para evitar que os timen al comprar suplementos alimenticios, hemos elaborado una guía práctica.

    ➜ Detectar de un vistazo los productos de mala calidad

    ➜ Cómo saber si un suplemento es bueno, y adecuado para vosotros

    Consejos y precauciones

    1. Tomar más de la cantidad recomendada de ciertos nutrientes puede ser perjudicial. Por ejemplo, un exceso de vitamina A puede causar toxicidad, mientras que cantidades excesivas de hierro pueden llevar a problemas digestivos y otras complicaciones.
    2. Algunos suplementos pueden interactuar con medicamentos prescritos, reduciendo su eficacia o aumentando el riesgo de efectos secundarios. Por ejemplo, la vitamina K puede interferir con los anticoagulantes, y el calcio en exceso puede afectar la absorción de ciertos antibióticos. En caso de estar tomando un tratamiento farmacológico, lo mejor es pedir consejo al médico o investigar por su cuenta (recurriendo a fuentes fiables) antes de tomar complementos alimenticios.
    3. Los multivitamínicos deben complementar, no reemplazar, una dieta equilibrada. Es fundamental mantener una alimentación rica en frutas, verduras, proteínas magras y grasas saludables para asegurar una ingesta adecuada de nutrientes naturales.
  • Ponerse en forma a los 50: 7 hábitos que cambiarán tu vida

    Ponerse en forma a los 50: 7 hábitos que cambiarán tu vida

    ¿Cómo ponerse en forma a los 50 años? 7 consejos clave

    Publicado el 11/04/2024 – Última actualización el 14/06/2025

    Cuando pensamos en « ponerse en forma », tendemos a asociarlo directamente con la práctica de deporte. En realidad, las buenas prácticas para mantenerse en forma van mucho más allá. Te damos 7 hábitos que puedes adoptar en tu vida diaria para tener un gran impacto en tu forma física.

    Tener una rutina de ejercicios

    Obviamente, mantenerse activo es la primera etapa para conservar la forma física después de los 50. No solo se trata de añadir años a la vida, sino vida a los años, mediante la mejora de la salud cardiovascular, la preservación de la masa muscular y el control del peso corporal. Además, el deporte promueve la salud mental al reducir el estrés y mejorar el estado de ánimo.

    Hay que distinguir entre ser una persona activa y practicar deporte:

    • Ser activo se refiere a incorporar movimiento en la rutina diaria, como caminar al hacer las compras, usar las escaleras en lugar del ascensor o pasear en bicicleta.
    • Tener una práctica deportiva implica actividades más estructuradas y planificadas con objetivos específicos, como mejorar la fuerza muscular, la flexibilidad, o la resistencia cardiovascular.

    Ambos son muy aconsejables.

    Consejos para empezar a hacer ejercicio y tener el hábito:

    • Comienza de forma suave: si llevas tiempo sin hacer deporte, tienes que ir paso a paso. El cuerpo a los 50 ya no es el mismo que a los 20. El objetivo no es lograr los máximos resultados lo más rápido posible, sino mantenerlos durante mucho tiempo, asegurar la consistencia y evitar lesiones.
    • Fortalecimiento muscular: para mantener la masa muscular, que naturalmente disminuye con la edad, conviene realizar ejercicios de resistencia 2 o 3 veces por semana. Esto puede incluir el uso de pesas, bandas elásticas, o ejercicios de fuerza con tu peso corporal.
    • Incorpore ejercicios de flexibilidad: este tipo de ejercicio mejora la fuerza muscular al aumentar la amplitud de movimiento, alivia la tensión articular y muscular, y reduce el riesgo de lesiones.
    • Rutinas variadas: combina diferentes tipos de actividades es lo ideal para mantener el interés, trabajar varios grupos musculares y asegurar tiempo de recuperación suficiente. Por ejemplo, alterna entre hacer pesas, nadar y ciclismo. La variedad también ayuda a evitar sobrecargas por movimientos repetitivos.
    • ¿Te falta motivación? Hazlo social: participar en actividades físicas en grupo o con amigos puede ser una buena manera de rendir cuentas, ofreciendo apoyo social.

    Cómo construir músculo a partir de los 50 años

    La información que hemos aportado hasta ahora es la « básica » para mantenerse en forma a través del movimiento. A continuación vamos a detallar un poco para dar consejos concretos a quienes desean ir un poco más allá y tener un físico atlético.

    Esto requiere un enfoque más estructurado y planificado, pero es perfectamente posible obtener buenos resultados después de los 40 o 50 .

    Frecuencia y duración

    Lo ideal es realizar tres sesiones de musculación por semana, cada una de aproximadamente 45 minutos. En cada entrenamiento, enfócate en dos grupos musculares principales para asegurar una recuperación adecuada y un trabajo intenso. Un buen plan podría ser distribuir los entrenamientos los lunes, miércoles y viernes, permitiendo así un día de descanso entre sesiones.

    Selección de ejercicios

    Prioriza los ejercicios globales, que involucran varios músculos y articulaciones. Estos movimientos son más eficientes que las máquinas de aislamiento y requieren equipo básico como un juego de pesas, un banco y una barra de tracción. Algunos ejemplos son las sentadillas, press de banca y dominadas, que ayudan a construir una base muscular sólida y funcional.

    Intensidad y volumen de entrenamiento

    Para estimular la hipertrofia muscular, es recomendable trabajar con cargas que te permitan realizar entre 6 y 12 repeticiones por serie. Apunta a completar un total de entre 8 y 10 series por grupo muscular cada semana, asegurando así un estímulo adecuado para el crecimiento.

    Grupos musculares a trabajar

    Concéntrate en los principales grupos musculares: pectorales, dorsales y hombros para el torso; y cuádriceps, isquiotibiales y glúteos para la parte inferior del cuerpo. Complementa estos ejercicios con algunos para abdominales y, si lo deseas, añade unas series para bíceps y tríceps, aunque estos generalmente ya se trabajan con los ejercicios poliarticulares.

    Recuperación entre series

    Es importante mantener un tiempo de descanso adecuado entre las series del mismo ejercicio, idealmente al menos 2 minutos. Este descanso permite que el cuerpo reconstituya sus reservas de creatina, lo que es esencial para mantener la intensidad del entrenamiento.

    Alternativas al gimnasio

    Si prefieres no entrenar en un gym, considera la posibilidad de ejercitarte al aire libre. Muchos ejercicios de desarrollo muscular pueden adaptarse para realizarse en parques o en casa, utilizando el entorno disponible.

    Tener una dieta saludable

    La dieta juega un papel importante en el mantenimiento de nuestro bienestar y energía diaria, especialmente después de los 50 años. A medida que envejecemos, nuestro cuerpo experimenta cambios que pueden afectar cómo procesa los alimentos, absorbe nutrientes y gestiona la energía.

    Una dieta equilibrada ayuda a regular el peso, mejorar el rendimiento cognitivo y mantener la salud cardiovascular. Los nutrientes adecuados pueden también reforzar el sistema inmunológico, lo cual es crucial para los mayores de 50 años, quienes pueden ser más susceptibles a infecciones y enfermedades crónicas. Además, una buena nutrición es indispensable para mantener la fuerza y la masa muscular, aspectos que naturalmente tienden a decaer con la edad.

    A los 50, se puede ajustar la dieta para responder a las necesidades específicas de esta etapa de la vida:

    • Incrementar la ingesta de proteínas: la síntesis de proteínas en el cuerpo disminuye con la edad, lo que puede llevar a una pérdida de masa muscular. Por eso hay que incluir fuentes de proteína de calidad en cada comida, como carnes magras, pescados, huevos, legumbres y tofu.
    • Optar por carbohidratos complejos: proporcionan energía sostenida y ayudan a mantener niveles estables de azúcar en sangre. Prefiere cereales integrales como el arroz integral, pasta integral y panes de grano entero.
    • Fomentar el consumo de frutas y verduras: son ricos en vitaminas, minerales, fibra y antioxidantes, esenciales para combatir el envejecimiento y fomentar la salud digestiva. Se recomienda consumir al menos 5 porciones al día.
    • Moderar la ingesta de grasas saturadas y sal: para disminuir el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Esto no significa que hay que dejar las grasas, pero optar por grasas saludables (presentes en el aceite de oliva, aguacates, frutos secos…).
    • Beber más agua: el sentido de la sed disminuye con la edad, lo que puede llevar a una deshidratación inadvertida. Beber suficientes líquidos a lo largo del día es vital.

    Mantener buenos hábitos de sueño

    Conseguir un sueño reparador es esencial, tan importante como la actividad física y una buena alimentación, aunque frecuentemente es un aspecto que se descuida.

    A medida que envejecemos, es común experimentar cambios en los patrones de sueño, incluyendo dificultades para conciliar el sueño, un sueño más ligero y más interrupciones durante la noche. Estos cambios pueden afectar nuestro bienestar general, por lo que es importante adoptar hábitos que promuevan un buen descanso nocturno.

    • Establecer una rutina: ir a la cama y levantarse a la misma hora todos los días ayuda a regular el reloj biológico y mejora la calidad del sueño. Mantener esta rutina (incluso los fines de semana) puede ser muy beneficioso.
    • Crear un entorno propicio para dormir: asegúrate de que tu dormitorio sea un santuario para el descanso. Esto significa tener una habitación tranquila, oscura y fresca. Invierte en una buena calidad de colchón y almohadas.
    • Limitar la exposición a pantallas antes de dormir: la luz azul emitida por teléfonos y ordenadores puede interferir con la producción de melatonina, la hormona que regula el sueño. Intenta desconectarte de estos dispositivos al menos una hora antes de acostarte.
    • Cuidar la dieta: evitar comidas pesadas, cafeína y alcohol antes de dormir.
    • Fomentar la relajación: leer un libro, escuchar música suave o realizar ejercicios de respiración son actividades que pueden ayudar a reducir el estrés y preparar tu cuerpo para el descanso.

    Tomar suplementos alimenticios

    Después de los 50, ciertos déficits nutricionales se vuelven más comunes debido a factores como la disminución natural de la función digestiva, cambios en la dieta y la posible presencia de enfermedades crónicas que pueden interferir con el equilibrio nutricional.

    En este contexto, los suplementos alimenticios pueden desempeñar un papel crucial para asegurar una ingesta adecuada de nutrientes esenciales.

    Deficiencias nutricionales más comunes en los +50 

    • Vitamina D: fundamental para la absorción del calcio y la salud ósea, la vitamina D se sintetiza menos eficientemente en la piel a medida que envejecemos, especialmente en personas que no se exponen regularmente al sol. Recomendamos tomar vitamina D líquida, ya que al estar disuelta en aceite permite una mejor absorción y favorece su biodisponibilidad.
    • Calcio: esencial para mantener la fortaleza ósea y prevenir la osteoporosis, el calcio es frecuentemente insuficiente en dietas de personas mayores, que a menudo consumen menos productos lácteos.
    • Vitamina B12: con la edad, el cuerpo absorbe menos vitamina B12 debido a cambios en el estómago, lo que puede afectar la formación de glóbulos rojos y la función neurológica.
    • Magnesio: importante para muchas funciones biológicas, incluyendo el control de la glucosa y la producción de energía, el magnesio suele ser deficitario en dietas de personas mayores. Conviene elegir una forma bien asimilada y suave para el estómago, como el bisglicinato, que es la que utilizamos en nuestro suplemento.
    • Omega 3: puede apoyar la salud cardiovascular y reducir la inflamación. Es particularmente útil para personas con dietas bajas en pescados azules.
    • Probióticos: ayudan a mantener la salud intestinal y pueden mejorar la absorción de nutrientes, especialmente útiles en personas mayores con problemas digestivos.

    Hacer un chequeo médico completo

    Al superar los 50 años, aumentan los riesgos de desarrollar diversas condiciones de salud. Un chequeo médico completo ofrece una imagen detallada del estado de salud actual:

    1. Evaluación de la salud cardiovascular: mediante pruebas como el electrocardiograma y mediciones de la presión arterial, se pueden identificar problemas cardiovasculares incipientes que, tratados a tiempo, podrían reducir significativamente el riesgo de infartos o accidentes cerebrovasculares.
    2. Detección de cáncer: exámenes como la mamografía, la colonoscopia o el análisis de PSA (antígeno prostático específico) pueden detectar tempranamente formas de cáncer que comúnmente afectan a personas mayores de 50 años, mejorando así las probabilidades de tratamiento exitoso.
    3. Control metabólico y de la diabetes: análisis de sangre para medir niveles de glucosa y colesterol ayudan a detectar signos tempranos de diabetes tipo 2 y otras alteraciones metabólicas, permitiendo intervenciones dietéticas y médicas que pueden detener o revertir su progresión.
    4. Revisión de la densidad ósea: pruebas como la densitometría ósea son importantes para evaluar el riesgo de osteoporosis, especialmente en mujeres postmenopáusicas, y para implementar estrategias de prevención como la suplementación con calcio y vitamina D.
    5. Evaluaciones oculares y auditivas: estas pruebas detectan deterioros tempranos en la vista y la audición, facilitando intervenciones que pueden mejorar significativamente la calidad de vida.

    Dependiendo de los antecedentes personales y familiares, los chequeos pueden necesitarse anualmente o cada dos años.

    Activar y entrenar la mente

    Investigaciones muestran que las personas que participan en actividades que desafían su mente tienen una tasa menor de declive cognitivo. Esto es relevante porque nuestros procesos mentales pueden ralentizarse a medida que envejecemos, y la capacidad de memoria puede disminuir. Mantener el cerebro activo estimula la formación de nuevas conexiones neuronales, lo que contribuye a la agilidad mental.

    Para fortalecer el cerebro y mejorar la memoria, considera estas estrategias:

    • Aprender algo nuevo: ya sea un idioma, un instrumento musical o una habilidad manual como la jardinería o la pintura. Esto promueve la neuroplasticidad y fortalece la memoria.
    • Juegos mentales: crucigramas, sudokus, rompecabezas y juegos de memoria no solo son entretenidos, sino que también ayudan a mantener la mente aguda.
    • Lectura y escritura: leer libros, especialmente aquellos que desafían tus perspectivas o te enseñan algo nuevo, es una excelente manera de ejercitar el cerebro. Igualmente, escribir relatos o llevar un diario pueden mejorar la habilidad cognitiva y la expresión creativa.
    • Dieta para el cerebro: consumir frutas, verduras, frutos secos, legumbres y pescados azules (los omega 3 también apoyan la función cognitiva).

    Disfrutar de la vida

    Mantener un estilo de vida saludable es importante, pero disfrutar de la vida y encontrar felicidad en lo que hacemos también.

    Alcanzar un equilibrio entre la salud y el placer nos aporta felicidad y satisfacción, contribuyendo a reducir el estrés y aumentar nuestro bienestar emocional. Esto puede tener un impacto directo en nuestra salud física, mejorando el sistema cardiovascular, fortaleciendo el sistema inmune y potencialmente aumentando nuestra longevidad.

    Consejos:

    • Encuentra hobbies que te apasionen: ya sea jardinería, pintura, música o cualquier otra actividad que te llene de alegría.
    • Mantén una vida social activa: relacionarte con amigos y familia no solo es divertido, sino también vital para tu salud emocional. Las interacciones sociales pueden reducir la sensación de soledad y el riesgo de depresión.
    • Permítete indulgencias moderadas: una dieta equilibrada es clave, pero ocasionalmente disfrutar de tus comidas favoritas puede aportar gran satisfacción. El truco está en el equilibrio y no en la privación.
    • Viaja y explora nuevos lugares: puede ser un viaje al extranjero, pero también una excursión local, dentro de España. Cambiar de entorno puede revitalizar tu espíritu y ofrecer nuevas perspectivas y experiencias.
    • Aprende a relajarte y tomarte tiempo para ti mismo: tomarte tiempo para reflexionar y cuidarte es esencial.
  • 10 alimentos para mejorar la memoria

    10 alimentos para mejorar la memoria

    ¿Qué alimentos comer para mejorar tu memoria?

    Publicado el 22/01/2024 – Última actualización el 22/01/2024

    La dieta juega un papel importante en el funcionamiento de nuestro cerebro y, por tanto, en nuestra capacidad para recordar y procesar información. Algunos alimentos tienen efectos particularmente positivos sobre la memoria.

    A continuación, se muestra una lista de los 10 mejores alimentos que – según la investigación científica – aumentan la memoria, la concentración, y mantienen un cerebro sano.

    10 alimentos buenos para la memoria

    1. Pescado azul

    Los pescados azules como el salmón, la trucha o el arenque son ricos en omega 3, que son nutrientes esenciales para el desarrollo y mantenimiento de las células cerebrales(1). El omega 3 (especialmente el DHA) mejora la estructura de las membranas nerviosas y promueven la transmisión de señales eléctricas en el cerebro, mejorando así la memoria y la concentración.

    Además, se ha demostrado que reduce la acumulación de placas de beta-amiloide, asociadas con enfermedades como la enfermedad de Alzheimer(2).

    A menudo se recomienda tomar omega 3 en cápsulas, ya que no solemos comer suficiente pescado azul.

    2. Arándanos

    Estas frutas son ricas en antocianinas, compuestos con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. Combaten el estrés oxidativo y la inflamación, que contribuyen al envejecimiento cerebral y a las enfermedades neurodegenerativas(3).

    3. Nueces

    Son una buena fuente de omega 3, vitamina E y flavonoides, todos los cuales se sabe que tienen efectos positivos en la salud del cerebro. El consumo regular de nueces mejora el rendimiento cognitivo y reduce el riesgo de deterioro cognitivo relacionado con la edad.

    Además, investigaciones recientes sugieren que las nueces pueden incluso mejorar el procesamiento de la información y la toma de decisiones(4).

    4. Huevos

    Son una fuente importante de colina, un micronutriente importante utilizado en la formación de acetilcolina, un neurotransmisor involucrado en la memoria y la regulación del estado de ánimo. Las vitaminas B6, B12 y el ácido fólico que se encuentran en los huevos también desempeñan un papel en la reducción de los niveles de homocisteína en sangre, reduciendo así el riesgo de deterioro cognitivo(5).

    5. Semillas de calabaza

    Estas semillas son particularmente ricas en zinc, un mineral crucial para las funciones nerviosas(6). También contienen cantidades significativas de magnesio, cobre y hierro, nutrientes que son esenciales para mantener la salud cerebral y prevenir el deterioro cognitivo.

    6. Cúrcuma

    Una especia importante en la cocina india rica en curcumina, un compuesto que puede cruzar la barrera hematoencefálica. Es un poderoso antioxidante y antiinflamatorio que mejora la memoria, alivia la depresión y promueve el crecimiento de nuevas células cerebrales(7).

    También se ha observado que la curcumina mejora la plasticidad cerebral, lo que facilita el aprendizaje y la adaptación a nueva información(8).

    7. Café

    Se sabe que la cafeína, uno de los componentes principales del café, aumenta el estado de alerta y mejora la concentración. Además, el café es rico en antioxidantes, que pueden ayudar a proteger el cerebro del daño relacionado con la edad.

    8. Chocolate amargo

    El chocolate amargo es rico en flavonoides, cafeína y antioxidantes, que tienen efectos positivos en la salud del cerebro. Mejora el flujo sanguíneo al cerebro y fortalece la memoria y la concentración. Las investigaciones sugieren que incluso puede inducir una sensación de bienestar y mejorar la diversidad del microbioma intestinal(9).

    9. Productos de soja

    El tofu, edamame, y otros productos a base de soja son ricos en polifenoles y antioxidantes. Ayudan a proteger las células cerebrales y pueden mejorar la memoria y la función cognitiva.

    Además, algunas investigaciones sugieren que la soja puede mejorar la flexibilidad mental y la memoria a corto y largo plazo(10).

    10. Verduras de hojas verdes

    Las espinacas, el brócoli o  la col rizada son ricos en vitaminas A y K, que no sólo combaten la inflamación y mantienen los huesos fuertes, sino que también mejoran la salud cognitiva. También son antioxidantes y compuestos bioactivos que protegen el cerebro del daño.

    Alimentos que se deben evitar para mantener la salud cerebral

    También hay alimentos que pueden tener efectos negativos.

    Bebidas azucaradas

    Los refrescos, las bebidas energéticas, los jugos de frutas… Todos contienen grandes cantidades de azúcar. Consumir demasiadas de estas bebidas puede aumentar el riesgo de diabetes tipo 2, lo que a su vez puede provocar un mayor riesgo de enfermedad de Alzheimer.

    Además, una ingesta elevada de fructosa puede provocar resistencia a la insulina en el cerebro, lo que puede afectar la función cerebral, la memoria, el aprendizaje y la formación de neuronas cerebrales.

    Carbohidratos refinados

    Los alimentos que contienen azúcar y cereales altamente procesados (como la harina blanca) tienen un índice glucémico alto. Se digieren rápidamente, lo que provoca un aumento de los niveles de azúcar e insulina en sangre. También pueden provocar inflamación en el hipocampo, una parte del cerebro importante para la memoria, y se consideran un factor de riesgo de enfermedades cerebrales degenerativas como la enfermedad de Alzheimer y la demencia.

    Las investigaciones muestran que una comida con una carga glucémica alta puede afectar la memoria.

    Grasas trans

    Las grasas trans producidas industrialmente, también conocidas como aceites vegetales hidrogenados, se encuentran en alimentos como la margarina, los bocadillos y los productos horneados envasados.

    Las investigaciones han demostrado que el consumo elevado de grasas trans se asocia con un mayor riesgo de enfermedad de Alzheimer, peor memoria, menor volumen cerebral y disminución de la cognición.

    Alimentos ultraprocesados

    Suelen contener altas cantidades de azúcar, grasas añadidas y sal. Esto incluye productos como patatas fritas, dulces, fideos instantáneos y alimentos listos para comer.

    También, estos alimentos generalmente son ricos en calorías y bajos en nutrientes… lo que puede provocar un aumento de peso y afectar negativamente a la salud del cerebro.

    Los estudios han demostrado que una dieta rica en estos alimentos provoca una disminución del metabolismo del azúcar en el cerebro y la pérdida de tejido cerebral.

    Alcohol

    El consumo excesivo de alcohol provoca una disminución del volumen cerebral, cambios metabólicos y alteración de los neurotransmisores.

    Pescado con alto contenido de mercurio

    El mercurio es un contaminante y una neurotoxina que se almacena durante largos períodos en los tejidos animales. Comer peces depredadores de larga vida que pueden acumular altos niveles de mercurio puede tener efectos negativos en la salud del cerebro.