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  • ¿Qué hace el omega 3 para desinflamar el vientre?

    ¿Qué hace el omega 3 para desinflamar el vientre?

    Los beneficios del omega 3 para reducir la hinchazón abdominal

    Publicado el 04/04/2025 – Última actualización el 04/04/2025

    Llevas un tiempo con el vientre hinchado y no sabes muy bien por qué… no estás solo/sola. Esa sensación de pesadez y malestar abdominal es mucho más común de lo que parece… y muchas veces está relacionada con una inflamación silenciosa del sistema digestivo.

    ¿Qué pinta el omega 3 en todo esto? Pues más de lo que imaginas.

    ¿Por qué el omega 3 ayuda a desinflamar el vientre?

    Cuando hablamos de « vientre hinchado », lo primero que pensamos es en los gases, una mala digestión o haber comido demasiado. Pero lo que mucha gente no sabe es que, en muchos casos, la hinchazón persistente está relacionada con una inflamación silenciosa del intestino.

    Y justo aquí es donde el omega 3 puede servir.

    Un efecto antiinflamatorio real

    El omega 3 — en especial el EPA y el DHA — actúa como antiinflamatorio natural.

    ➜ Reduce la producción de moléculas proinflamatorias (como las citoquinas o las prostaglandinas) que pueden irritar el intestino y provocar hinchazón, dolor o sensación de pesadez.

    Es decir, no solo alivian los síntomas, sino que van a la raíz del problema.

    Regula la respuesta del sistema inmunitario

    Una parte muy importante del sistema inmunitario está en el intestino. Si esta zona está irritada o desequilibrada, es fácil que reaccione de forma exagerada, provocando más inflamación de la cuenta.

    El omega 3 ayuda a calmar esa respuesta excesiva, haciendo que el sistema digestivo funcione de forma más tranquila y equilibrada.

    Mejora la salud de la microbiota intestinal

    Los estudios también han demostrado que el omega 3 favorece el crecimiento de bacterias intestinales beneficiosas, lo cual es clave para mantener una buena salud digestiva.

    Una microbiota equilibrada significa menos gases, menos hinchazón y una mejor digestión en general.

    Si te sientes hinchad@ sin causa clara, si notas tu vientre inflamado aunque comas sano, puede que tu cuerpo esté lidiando con una inflamación que ni siquiera sabías que estaba ahí. Y en ese caso, el omega 3 puede ser un gran aliado natural.

    Después de ver tantos productos poco serios y mal formulados,  decidí crear el mío. 

    « Un omega 3 con la calidad que yo mismo exijo como nutricionista« 

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    ¿En cuánto tiempo se notan los efectos del omega 3?

    Es una de las primeras preguntas que se hace cualquiera que empieza a tomarlo. Y la respuesta, aunque depende de varios factores, suele ser bastante clara: los efectos no son inmediatos, pero sí progresivos.

    En la mayoría de los casos: entre 2 y 6 semanas

    Según estudios clínicos y la experiencia práctica, muchas personas empiezan a notar una mejora en su hinchazón abdominal entre las 2 y 6 semanas después de comenzar a tomar omega 3 de forma regular.

    ¿Por qué no es instantáneo? Porque el omega 3 actúa a nivel celular, reduciendo poco a poco los procesos inflamatorios del organismo. No es como un antiácido que hace efecto en 10 minutos, sino más bien como un trabajo de fondo.

    ¿De qué depende la velocidad de los resultados?

    No todo el mundo responde igual. Hay varios factores que influyen en el tiempo que tardas en notar mejoría:

    • Dosis: si la cantidad que tomas es demasiado baja, puede que no notes nada.
    • Calidad del suplemento o fuente alimentaria: no todos los productos tienen el mismo contenido en EPA/DHA, que son los que realmente hacen efecto.
    • Estado del sistema digestivo: si ya hay una inflamación importante o un desequilibrio del microbiota, el proceso costará más tiempo.
    • Hábitos de vida: si sigues comiendo mal, duermes poco o vives con mucho estrés, el omega 3 no podrá hacer milagros por sí solo.

    ¿Y cómo saber si están funcionando?

    • Te notas menos hinchado después de las comidas.
    • Tu vientre se ve más plano o menos tenso.
    • Tienes menos gases o molestias digestivas.
    • Tus digestiones son más ligeras y te sientes menos pesado.

    Es importante darles su tiempo y ser constante. Tomarlos un día sí y tres no… no sirve de mucho.

    ¿Qué cantidad de omega 3 necesito para notar resultados?

    Si quieres notar un cambio real en tu vientre (menos inflamación, menos hinchazón, digestiones más ligeras…) necesitas una dosis suficiente de omega 3. No basta con « un poquito de pescado de vez en cuando » o « unas nueces por la mañana ».

    ¿Cuánto necesitas realmente?

    Para obtener un efecto antiinflamatorio clínicamente demostrado, se recomienda una ingesta diaria de entre 1.000 y 2.000 mg de EPA y DHA combinados.

    Son los dos tipos de omega 3 con verdadera acción sobre la inflamación.

    Pero aquí viene el primer problema…

    ¿Es posible llegar a esa cantidad solo con comida?

    Difícilmente. Incluso si consumes pescado azul (como salmón, sardinas o caballa) varias veces a la semana, es muy poco probable que alcances cada día los niveles necesarios para un efecto antiinflamatorio.

    • Una ración media de salmón puede aportar entre 500 y 1.000 mg de EPA+DHA. Pero… ¿la comes todos los días?
    • Con 2-3 raciones semanales, los niveles fluctúan demasiado y no garantizan un aporte diario constante, que es lo que realmente necesita el cuerpo.

    Y a esto hay que sumar otro problema: el riesgo de contaminación con metales pesados (como el mercurio), dioxinas o PCB. Cuanto más grande y graso es el pez, más probable es que acumule tóxicos.

    Por eso, aunque el pescado azul es saludable, no conviene abusar ni usarlo como única fuente de omega 3 a largo plazo.

    ¿Y el omega 3 de fuente vegetal?

    Aquí toca desmontar un mito. Muchas personas piensan que con tomar semillas de lino, chía o nueces ya están cubriendo sus necesidades.

    La realidad es que estos alimentos contienen ALA, un tipo de omega 3 vegetal que el cuerpo debe convertir en EPA y DHA para que sea útil… pero esa conversión es bajísima: menos del 5% (y aún menos si hay inflamación, carencias nutricionales o estrés).

    ➜ En otras palabras: por muy sanas que sean estas fuentes, no son suficientes si lo que buscas es un efecto antiinflamatorio real sobre el vientre.

    Para alcanzar dosis terapéuticas constantes de omega 3, la suplementación es casi imprescindible

    Cómo elegir un buen suplemento de omega 3

    No todos los suplementos son iguales. Elegir bien es clave para que realmente notes resultados… y esto es aún más cierto en el caso del omega 3, donde la calidad varía muchísimo entre productos. Un producto de mala calidad podría hacer más daño que bien.

    Lo primero: mira bien la concentración de EPA y DHA

    Lo hemos mencionado antes, pero merece la pena insistir: no todas las cápsulas de omega 3 tienen las cantidades necesarias de EPA y DHA.

    Fíjate siempre en la etiqueta y busca suplementos que especifiquen claramente cuántos miligramos contienen de estos dos componentes.

    Si la etiqueta solo dice “aceite de pescado 1.000 mg” y no aclara cuánto EPA y DHA contiene, ¡desconfía!

    Origen: mejor pequeño y salvaje

    El omega 3 suele venir del aceite de pescado o de algas. Y si eliges aceite de pescado (lo que recomendamos… y te contamos por qué en la parte preguntas frecuentes), es importante elegir uno que proceda de pescados pequeños (como anchoas o sardinas) y salvajes.

    ¿Por qué? Porque cuanto más pequeños y menos contaminados sean estos pescados, menos metales pesados y sustancias tóxicas acumularán en sus tejidos. Al contrario, los peces grandes (atún o pez espada, por ejemplo) suelen acumular más contaminantes a lo largo de su vida.

    Certificados de calidad

    Una buena forma de saber si un suplemento es fiable es mirar si cuenta con certificaciones independientes. En España, una de las más conocidas es el sello IFOS, que garantiza que el producto ha sido analizado en laboratorio para comprobar su pureza, su potencia real en EPA/DHA y su ausencia de metales pesados.

    Nota: el hecho de que un producto no tenga el sello IFOS no siempre significa que sea de baja calidad. Existen fabricantes de omega 3 que cumplen, e incluso superan, esos estándares, pero que no están certificados simplemente porque la licencia IFOS es muy costosa.

    Un buen ejemplo es EPAX, uno de los productores de omega 3 más prestigiosos del mundo. Sus aceites se fabrican bajo estándares de calidad farmacéutica, con trazabilidad total, tecnología de purificación avanzada y controles muy estrictos.

    Aunque no siempre llevan el sello IFOS en la etiqueta, su nivel de pureza y seguridad está claramente por encima de lo exigido por esa certificación.

    ¿Cápsulas o líquido?

    Es sobre todo una cuestión de comodidad. Las cápsulas suelen ser más prácticas (no saben a nada, fáciles de llevar contigo, no necesitan nevera). El aceite líquido, aunque a algunos les da un poco de reparo por el sabor, suele ser más económico si buscas altas dosis diarias. Elige lo que mejor encaje con tu estilo de vida y preferencias.

    Errores frecuentes que impiden que el omega 3 funcione bien

    Has empezado a tomar omega 3 con la esperanza de desinflamar el vientre… pero pasan las semanas y no notas nada. No eres el único. De hecho, es bastante habitual.

    Aquí van 5 errores más comunes que conviene evitar 😉

    1. Tomar una dosis demasiado baja (o muy irregular)

    Muchas personas creen que con una cápsula al día “por si acaso” es suficiente. Pero ya lo hemos visto: para notar efectos reales sobre la inflamación, hace falta una dosis suficiente y constante (mínimo 1.000 mg diarios de EPA+DHA).

    Además, si te los tomas un día sí y tres no… el cuerpo no tiene tiempo de beneficiarse de sus efectos antiinflamatorios.

    2. Elegir un suplemento de baja calidad

    El mercado está lleno de productos con etiquetas confusas o concentraciones ridículamente bajas.

    Si el suplemento no especifica claramente cuánto EPA y DHA contiene, o si proviene de fuentes poco fiables, es muy posible que no estés tomando lo que crees… y por tanto, no notes nada.

    Y si encima no se absorbe bien, todo eso se pierde por el camino.

    3. Confiar solo en fuentes vegetales

    Otro error muy común: pensar que con tomar nueces o chía ya tienes el tema resuelto.

    Tal como lo mencionamos anteriormente, no aportan EPA ni DHA directamente, y el cuerpo convierte muy poco ALA en estos ácidos grasos activos.

    4. No acompañarlos de otros hábitos saludables

    El omega 3 puede hacer mucho… ¡¡pero no puede con todo!!

    Si sigues llevando una dieta rica en alimentos proinflamatorios (ultraprocesados, azúcares, grasas trans), si duermes mal o vives con estrés constante, su efecto se verá muy limitado.

    No se trata de ser perfecto, pero sí de acompañarlos con ciertos gestos que les ayuden a trabajar: una alimentación equilibrada, moverse un poco, dormir bien.

    Piensa en el omega 3 como un refuerzo, no como una solución mágica.

    5. Esperar resultados inmediatos

    De eso también hemos hablado, pero no está de más repetirlo. El omega 3 no es un antiinflamatorio exprés. Necesita tiempo para hacer su efecto.

    Si llevas 10 días y no notas nada, no significa que no funcione. Es cuestión de semanas.

    Preguntas frecuentes

    ¿Qué tipo de omega 3 es mejor: de pescado, de krill o de algas?

    Si no eres vegano, lo más recomendable es optar por omega 3 de origen animal (aceite de pescado o de krill), ya que suelen tener una concentración más alta y equilibrada de EPA y DHA.

    En cambio, los suplementos de omega 3 procedentes de algas — aunque son una alternativa 100 % vegetal y sostenible — suelen tener mucho más DHA que EPA (o incluso nada de EPA en algunos casos).

    Y como el EPA es el que más efecto tiene sobre la inflamación, esto puede limitar su eficacia si buscas desinflamar el vientre específicamente.

    ¿Puedo tomar omega 3 si tengo el estómago sensible?

    Sí, en la mayoría de los casos el omega 3 es bien tolerado, incluso si tienes problemas digestivos.

    Eso sí, es recomendable empezar con una dosis moderada y, si los tomas en cápsulas, hacerlo junto con una comida para evitar posibles molestias.

    Pero si eliges un suplemento de calidad, con buena pureza y sin aditivos raros, no deberías tener problemas.

    ¿El omega 3 ayuda a perder barriga?

    El omega 3 no es quemagrasa, así que no va a eliminar grasa abdominal directamente.

    Pero sí puede ayudarte a reducir la inflamación y la hinchazón, que muchas veces hacen que el vientre se vea más abultado de lo que realmente está.

    En otras palabras: no sustituye a una dieta equilibrada o al ejercicio, pero puede ayudarte a sentirte menos hinchado y con el vientre más plano.

  • Inflamación y estrés oxidativo: causas, consecuencias y soluciones

    Inflamación y estrés oxidativo: causas, consecuencias y soluciones

    Estrés oxidativo e inflamación: cómo prevenir y actuar a tiempo

    Publicado el 07/12/2024 – Última actualización el 07/12/2024

    Nuestro cuerpo es un entramado fascinante donde cada proceso está conectado con otro, a veces de formas inesperadas. Entre estas conexiones, hay un delicado equilibrio que, cuando se rompe, puede desencadenar problemas que afectan nuestra salud a largo plazo…

    ¿Qué es el estrés oxidativo?

    El estrés oxidativo es un proceso natural que ocurre en nuestro cuerpo. Es como un “efecto secundario” inevitable de la vida celular. Cada vez que respiramos, comemos o nuestro cuerpo genera energía, se producen moléculas llamadas radicales libres. Estas moléculas, aunque necesarias en pequeñas cantidades, pueden convertirse en un problema cuando se acumulan.

    Imagina que los radicales libres son como chispas en una hoguera. Si hay pocas, todo está bajo control. Pero si hay demasiadas, el fuego puede descontrolarse y dañar todo a su alrededor. En este caso, lo que se daña son nuestras células, lo que puede acelerar el envejecimiento o incluso contribuir al desarrollo de enfermedades.

    Afortunadamente, el cuerpo tiene un sistema de « bomberos » que mantiene el fuego bajo control: los antioxidantes. Estas sustancias neutralizan los radicales libres y evitan que causen estragos.

    Cuando los radicales libres superan la capacidad de los antioxidantes, es cuando aparece el estrés oxidativo.

    ¿Qué lo provoca?

    El estrés oxidativo puede desencadenarse por varios factores, tanto internos como externos:

    • Causas internas: un desequilibrio en el metabolismo, carencia de antioxidantes naturales, o incluso enfermedades crónicas.
    • Causas externas: la contaminación del aire, el humo del tabaco, una dieta rica en alimentos ultraprocesados, o una exposición excesiva al sol.

    ¿Y qué pasa cuando se descontrola?

    Cuando no se controla, puede dañar estructuras clave de nuestro cuerpo, como el ADN, las proteínas o las membranas celulares. Esto, a largo plazo, está relacionado con enfermedades como:

    • Enfermedades cardiovasculares (por ejemplo, aterosclerosis).
    • Cáncer (el daño acumulado en el ADN puede favorecer mutaciones).
    • Envejecimiento prematuro (arrugas, pérdida de elasticidad en la piel y otros signos visibles).
    • Fatiga crónica (ese cansancio que no se quita ni con un café…).

    La clave está en mantener un balance entre la producción de radicales libres y los antioxidantes. Y aunque nuestro cuerpo tiene sus propios mecanismos, muchas veces necesitamos darle un empujón. Veremos cómo en la última parte de este artículo 😉

    ¿Qué es la inflamación y cómo funciona?

    La inflamación es la manera que tiene nuestro sistema inmunitario de reaccionar ante una amenaza, como una infección, una lesión o incluso la presencia de sustancias dañinas en el organismo. Piensa en ella como una alarma que se activa cuando algo no va bien.

    El proceso inflamatorio ocurre en 3 fases principales:

    1. Fase vasculo-sanguínea. Al detectarse una agresión, los vasos sanguíneos en la zona afectada se dilatan. Esto provoca síntomas clásicos como enrojecimiento, calor e hinchazón.
    2. Fase celular. Los glóbulos blancos (los « soldados » del sistema inmunitario) se desplazan hacia la zona dañada para combatir al « enemigo », ya sea una bacteria, un virus o células dañadas.
    3. Fase de reparación y cicatrización. Una vez que el peligro ha pasado, el cuerpo empieza a reparar los tejidos afectados. Si todo va bien, se forman nuevas células y la zona queda como nueva.

    Hasta aquí, todo suena perfecto. Es un sistema increíblemente eficaz, pero, ¿qué pasa cuando esta inflamación no desaparece?

    Inflamación crónica: el enemigo silencioso

    La inflamación, que debería ser una solución temporal, a veces se queda más tiempo del necesario. Esto se llama inflamación crónica y puede durar semanas, meses o incluso años. ¿Por qué ocurre esto? Puede deberse a varias razones:

    • La presencia constante de un agente dañino (como los radicales libres).
    • Un sistema inmunitario desregulado que no « apaga » la alarma.
    • Enfermedades subyacentes, como el estrés oxidativo o infecciones no resueltas.

    Esta inflamación persistente no solo no ayuda, sino que empieza a causar más problemas de los que resuelve. Por ejemplo, puede llevar a la formación de cicatrices excesivas (fibrosis) en los tejidos o a la pérdida de función en los órganos afectados. Es como si tuvieras una herida que nunca termina de cerrar.

    La inflamación crónica también es un terreno fértil para muchas enfermedades:

    • Enfermedades autoinmunes: como la artritis reumatoide o el lupus, donde el cuerpo ataca sus propios tejidos.
    • Enfermedades inflamatorias del intestino (MICI): como la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa.
    • Problemas cardiovasculares: la inflamación puede dañar las arterias y favorecer enfermedades como la aterosclerosis.

    ¿Cómo saber si hay inflamación en el cuerpo?

    Aunque algunas veces es evidente (dolor, hinchazón, enrojecimiento), otras veces puede pasar desapercibida. Los médicos suelen medirla a través de análisis de sangre, buscando marcadores como la proteína C reactiva (PCR) o la interleucina-6 (IL-6).

    La relación entre estrés oxidativo e inflamación

    Ahora que conocemos los conceptos básicos del estrés oxidativo y la inflamación, es hora de abordar una cuestión clave: ¿cómo se conectan estos dos procesos?

    Spoiler: no es una relación muy amistosa. De hecho, trabajan juntos para crear un círculo vicioso que puede dañar nuestra salud a largo plazo.

    El punto de conexión: los radicales libres

    Todo empieza con los radicales libres. Estas moléculas, que son el motor del estrés oxidativo, pueden dañar nuestras células. Pero aquí viene lo interesante: cuando el daño es demasiado grande, el cuerpo los identifica como « intrusos » y activa una respuesta inflamatoria.

    En pocas palabras, el sistema inmunitario interpreta los radicales libres como una amenaza. Y como vimos antes, cuando el sistema inmunitario se activa, entra en modo “alerta roja” y desencadena la inflamación.

    El círculo vicioso

    Esto es lo que pasa en muchas ocasiones:

    1. El estrés oxidativo desencadena la inflamación. Los radicales libres dañan las células, y esto activa el sistema inmunitario.
    2. La inflamación genera más radicales libres. Durante el proceso inflamatorio, el cuerpo produce aún más radicales libres como parte de su respuesta para « limpiar » la zona afectada.
    3. El exceso de radicales libres mantiene la inflamación activa. Y vuelta a empezar.

    Es como una rueda que no para de girar, donde cada proceso alimenta al otro. Si no se rompe este ciclo, puede durar meses o incluso años, afectando a nuestra salud.

    Impacto en la salud

    Cuando el estrés oxidativo y la inflamación se unen, los resultados no son nada buenos:

    • Deterioro de los órganos. Por ejemplo, en el corazón, pueden favorecer enfermedades cardiovasculares; en el cerebro, contribuyen a trastornos neurodegenerativos como el Alzheimer.
    • Enfermedades crónicas. La inflamación perpetua causada por el estrés oxidativo está relacionada con patologías como la artritis, el lupus o las enfermedades inflamatorias intestinales.
    • Envejecimiento acelerado. Este dúo tóxico acelera el deterioro de las células, lo que no solo se refleja en el exterior (arrugas, piel apagada) sino también en el interior.

    Cómo prevenir y gestionar el estrés oxidativo y la inflamación

    Alimentación: tu mejor aliada

    Una dieta equilibrada es el primer paso para proteger tu cuerpo. Los alimentos que consumes pueden ser tus mejores amigos o tus peores enemigos.

    • Incorpora antioxidantes: son clave para neutralizar los radicales libres. Llena tu plato con frutas y verduras coloridas como arándanos, espinacas, zanahorias o pimientos.
    • Favorece los alimentos antiinflamatorios: incluye grasas saludables como el aceite de oliva virgen extra, aguacates y pescado azul (rico en omega-3). Además, reduce los azúcares refinados y las grasas trans.
    • Evita los alimentos procesados: estos suelen estar cargados de conservantes, aditivos y grasas perjudiciales que contribuyen tanto al estrés oxidativo como a la inflamación.

    Un truco práctico: intenta que la mitad de tu plato siempre esté lleno de vegetales. Es una manera sencilla de asegurarte de que estás aportando suficientes nutrientes.

    Estilo de vida: equilibrio en movimiento

    Tus hábitos diarios también juegan un papel crucial. Aquí tienes algunas ideas para empezar:

    • Haz ejercicio, pero con moderación: una actividad física regular y moderada es genial para reducir la inflamación. Pero ojo, el exceso de ejercicio puede aumentar el estrés oxidativo. Lo ideal es encontrar un equilibrio: caminar, nadar o practicar yoga son opciones perfectas.
    • Cuida tu descanso: dormir bien no es un lujo, es una necesidad. Durante el sueño, tu cuerpo repara el daño celular y controla los niveles de inflamación. Intenta dormir entre 7 y 8 horas cada noche.
    • Gestión del estrés: ¿Sabías que el estrés emocional puede desencadenar el estrés oxidativo? Prueba técnicas como la meditación, la respiración consciente o actividades que te relajen. Quizás algo tan simple como leer un libro o dar un paseo al aire libre puede ayudarte.

    Complementos alimenticios: un refuerzo extra

    A veces, nuestra dieta y hábitos no son suficientes, y aquí es donde los complementos pueden ser útiles. Eso sí, siempre consulta a un profesional antes de tomarlos.

    • Para combatir el estrés oxidativo: glutatión, vitamina C, vitamina E o coenzima Q10.
    • Para controlar la inflamación: curcumina (presente en el cúrcuma), omega 3 o boswellia serrata.

    Reduce tu exposición a factores tóxicos

    Muchos de los desencadenantes del estrés oxidativo provienen de nuestro entorno. Así que, ¡toma medidas para reducirlos!

    • Evita la contaminación tanto como puedas: por ejemplo, usando purificadores de aire en casa o evitando zonas con mucho tráfico durante las horas punta.
    • Opta por productos naturales: desde los alimentos hasta los productos de limpieza y cuidado personal, elige opciones libres de químicos agresivos.
    • Protege tu piel del sol: usa protector solar para prevenir el daño causado por los rayos UV.

    No se trata de buscar la perfección, sino de ir introduciendo pequeños cambios que, con el tiempo, marquen una gran diferencia en tu bienestar.

  • Los mejores suplementos para combatir la inflamación

    Los mejores suplementos para combatir la inflamación

    ¿Cuáles son los suplementos antiinflamatorios?

    Publicado el 27/07/2024 – Última actualización el 27/07/2024

    Varios estudios sugieren que los remedios naturales, como una dieta antiinflamatoria y el uso de suplementos, podrían ofrecer beneficios comparables a los medicamentos antiinflamatorios tradicionales, pero con un menor riesgo de efectos secundarios y complicaciones. Entonces ¿qué tomar para desinflamar (y deshinchar) el cuerpo?

    Los 3 mejores suplementos antiinflamatorios

    1. Omega 3

    El omega 3 (específicamente el EPA y DHA) actúa inhibiendo la síntesis de moléculas proinflamatorias como las prostaglandinas y los leucotrienos, que son productos del metabolismo del ácido araquidónico. También aumenta la producción de resolvinas, sustancias que ayudan a resolver la inflamación y restaurar la homeostasis tisular.

    Más del 60% de los españoles no ingiere la cantidad de omega 3 recomendada, por lo que se recomienda tomar suplementos. Más tarde veremos todos los aspectos relacionados con el consumo de omega 3.

    ¿Qué dicen los estudios?

    • En personas con artritis reumatoide, la suplementación ha mostrado una disminución significativa en la rigidez matutina y el número de articulaciones sensibles e inflamadas.
    • Otros estudios sugieren que una ingesta adecuada de omega 3 puede reducir los marcadores inflamatorios en enfermedades cardiovasculares y mejorar la salud mental al reducir la inflamación neurogénica.

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    « Un omega 3 con la calidad que yo mismo exijo como nutricionista« 

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    2. Curcumina

    Es el principal compuesto bioactivo de la cúrcuma, una especia utilizada tradicionalmente en la medicina ayurvédica y china. La curcumina tiene poderosas propiedades antiinflamatorias que se deben a su capacidad para inhibir varias moléculas y vías que promueven la inflamación. Actúa bloqueando el factor de transcripción NF-kB, que regula la expresión de genes proinflamatorios, y también inhibe la actividad de varias citoquinas inflamatorias como el TNF-α, IL-1 y IL-6.

    ¿Qué dicen los estudios?

    • En ensayos con pacientes con artritis reumatoide y osteoartritis, ha demostrado reducir significativamente el dolor y mejorar la función articular, comparándose favorablemente con medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) sin los efectos secundarios asociados.
    • También ha mostrado beneficios en la reducción de la inflamación intestinal en condiciones como la colitis ulcerosa.

    3. Jengibre

    Una raíz bien conocida, utilizada ampliamente tanto en la cocina como en la medicina tradicional. Sus compuestos activos, principalmente los gingeroles y shogaoles, poseen potentes propiedades antiinflamatorias: inhiben la producción de citoquinas proinflamatorias y reducen el estrés oxidativo, un factor clave en la inflamación crónica.

    ¿Qué dicen los estudios?

    • En pacientes con osteoartritis, el jengibre ha demostrado ser eficaz en la reducción del dolor y la mejora de la movilidad articular.
    • Un estudio publicado en « Osteoarthritis and Cartilage » encontró que los suplementos de jengibre redujeron significativamente el dolor y la rigidez en pacientes con osteoartritis de rodilla después de 6 semanas de tratamiento.
    • Además, el jengibre también ha mostrado beneficios en la reducción de la inflamación en condiciones gastrointestinales (gastritis, colitis…).

    Otros nutrientes y suplementos relacionados con la inflación

    Magnesio

    Entre sus múltiples funciones, destaca su papel en la modulación de la inflamación. El magnesio actúa como un cofactor en la síntesis de proteínas y la producción de energía, y su deficiencia puede llevar a un aumento de los marcadores inflamatorios como la proteína C reactiva (PCR).

    Estudios han demostrado que una ingesta adecuada de magnesio puede reducir los niveles de PCR, indicando una disminución de la inflamación sistémica. Además, el magnesio ayuda a mantener el equilibrio de calcio en las células, previniendo la excitación celular excesiva que puede contribuir a la inflamación.

    Vitamina C

    Un antioxidante potente que protege las células del daño oxidativo causado por los radicales libres. También juega un papel en la síntesis de colágeno, lo que es importante para la integridad de los tejidos y la barrera epitelial.

    La vitamina C ayuda a regular la respuesta inflamatoria y ha mostrado efectos antivirales y en la reducción de los síntomas de infecciones respiratorias.

    Estudios indican que una suplementación puede reducir los niveles de Proteína C reactiva y otros marcadores inflamatorios, mejorando así la salud general y disminuyendo el riesgo de enfermedades crónicas.

    Vitamina D

    Conocida por su papel en la salud ósea, también es clave para la función inmune y la regulación de la inflamación. Los receptores de vitamina D se encuentran en muchas células inmunitarias, donde la vitamina D ayuda a modular la respuesta inmune y a reducir la producción de citoquinas proinflamatorias.

    La falta de vitamina D se ha asociado con un mayor riesgo de enfermedades inflamatorias, como la artritis reumatoide y las enfermedades inflamatorias del intestino.

    Tomar suplementos de vitamina D es muy recomendado para las personas que no tienen suficiente exposición al sol.

    Zinc

    Actúa como cofactor en numerosas enzimas y es vital para la producción de citoquinas y la activación de linfocitos T, y tiene propiedades antioxidantes que protegen contra el estrés oxidativo.

    La deficiencia de zinc puede resultar en una respuesta inflamatoria exacerbada y un aumento en la producción de citoquinas proinflamatorias.

    Estudios han mostrado que la suplementación con zinc puede reducir los niveles de TNF-α y otras citoquinas inflamatorias, ayudando a controlar la inflamación crónica.

    Resveratrol

    El resveratrol es un polifenol que se encuentra en la piel de las uvas, el vino tinto, las moras y los cacahuetes. Tiene potentes propiedades antiinflamatorias y antioxidantes, y actúa inhibiendo varias vías inflamatorias a nivel celular.

    El resveratrol bloquea la activación del NF-kB, una proteína que controla la transcripción de ADN y la producción de citoquinas proinflamatorias como TNF-α e IL-6.

    Aunque se necesita más investigación para confirmar todos sus beneficios clínicos, estudios preliminares indican que este polifenol puede ayudar a reducir la inflamación en enfermedades crónicas como la artritis.

    N-acetilcisteína (NAC)

    La N-acetilcisteína es un precursor del glutatión, uno de los antioxidantes más importantes del cuerpo. La « NAC » no solo ayuda a aumentar los niveles de glutatión, sino que también tiene propiedades antiinflamatorias directas: reduce la producción de citoquinas proinflamatorias y radicales libres, protegiendo así las células del daño oxidativo.

    Ha sido utilizada en el tratamiento de diversas condiciones inflamatorias, incluyendo enfermedades pulmonares crónicas, insuficiencia renal y trastornos hepáticos.

    Glucosamina y condroitina

    La glucosamina y la condroitina, a menudo asociados, son suplementos populares para el tratamiento de la osteoartritis.

    • La glucosamina ayuda a mantener la salud del cartílago y puede estimular la reparación del tejido articular dañado.
    • La condroitina proporciona resistencia al cartílago, retardando su descomposición.

    Ambos compuestos tienen propiedades antiinflamatorias, inhibiendo la producción de citoquinas como IL-6 e IL-8, y el TNF-α.

    Estudios han mostrado que la suplementación con glucosamina y condroitina puede reducir significativamente el dolor y mejorar la función articular en personas con osteoartritis.

    ¿En qué casos es recomendable suplementarse?

    ➜ Deficiencias nutricionales

    Es decir, en casos de deficiencias nutricionales específicas que no pueden ser corregidas con la dieta. Por ejemplo, las deficiencias de vitamina D, zinc y magnesio son comunes y pueden contribuir a la inflamación crónica. En estos casos, la suplementación puede ser necesaria para restaurar los niveles adecuados de estos nutrientes y mejorar la respuesta inflamatoria del cuerpo.

    ➜ Condiciones médicas crónicas

    Las personas con enfermedades crónicas inflamatorias, como la artritis reumatoide, la osteoartritis, las enfermedades inflamatorias del intestino y la enfermedad cardiovascular, pueden beneficiarse significativamente de los complementos alimenticios.

    ➜ Estilo de vida y situaciones especiales

    Ciertos estilos de vida y situaciones específicas pueden aumentar la necesidad de tomar suplementos:

    • Los deportistas de alto rendimiento,
    • Las personas que llevan una vida muy estresante,
    • Aquellas que siguen dietas excluyentes o restrictivas,
    • Durante el embarazo y la lactancia.

    ➜ Edad avanzada

    Con el envejecimiento, la capacidad del cuerpo para absorber y utilizar ciertos nutrientes disminuye, lo que puede llevar a deficiencias que contribuyen a la inflamación.

    Leer: por qué puede ser recomendado tomar multivitamínicos para adultos mayores

    ➜ Estrés y falta de sueño

    Puede exacerbar la inflamación en el cuerpo… En estos casos, la suplementación con nutrientes que ayudan a gestionar el estrés y mejorar la calidad del sueño (como el magnesio, la ashwagandha…).

    Leer: pastillas naturales para dormir: ¿Cuáles funcionan realmente?

    El papel de la dieta en el manejo de las patologías inflamatorias

    Alimentos proinflamatorios vs. antiinflamatorios

    Existen alimentos proinflamatorios*, como aquellos ricos en azúcares refinados, grasas trans y carbohidratos procesados, que pueden aumentar los niveles de inflamación en el cuerpo. Esto ocurre porque estos alimentos favorecen la producción de moléculas proinflamatorias, como las citoquinas, y aumentan el estrés oxidativo, lo que contribuye a la inflamación crónica.

    Por otro lado, hay alimentos antiinflamatorios*, ricos en antioxidantes y ácidos grasos esenciales, que pueden ayudar a mitigar la inflamación y mejorar la salud general. Los antioxidantes presentes en estos alimentos neutralizan los radicales libres, que son moléculas inestables que pueden dañar las células y provocar inflamación.

    Además, algunos nutrientes pueden inhibir las vías inflamatorias a nivel molecular, reduciendo así la producción de mediadores inflamatorios.

    ** Alimentos proinflamatorios **

    • Azúcares refinados: presentes en muchos alimentos procesados y bebidas azucaradas, los azúcares refinados elevan los niveles de glucosa en sangre y promueven la inflamación (aumento en los niveles de insulina).
    • Grasas trans: encontradas en alimentos fritos, margarinas y productos de bollería industrial, están asociadas con un aumento en los marcadores inflamatorios como la proteína C reactiva (CRP) y las citoquinas proinflamatorias.
    • Carbohidratos procesados: el consumo de pan blanco, pasta y arroz blanco (que tienen un alto índice glucémico) contribuye a la inflamación crónica al provocar picos de glucosa e insulina.

    ** Alimentos antiinflamatorios **

    • Verduras de hoja verde: espinacas, kale y col rizada son ricas en antioxidantes y vitaminas que ayudan a reducir la inflamación.
    • Pescados azules: salmón, sardinas, caballa y arenque son excelentes fuentes de omega 3, que tienen potentes propiedades antiinflamatorias al reducir la producción de eicosanoides proinflamatorios.
    • Frutos secos y semillas: almendras, nueces, semillas de lino y chía son ricos en ácidos grasos saludables y antioxidantes que combaten la inflamación y mejoran la función celular.
    • Frutas: bayas como arándanos, frambuesas y fresas contienen altos niveles de antioxidantes, incluidos los polifenoles, que tienen efectos antiinflamatorios al inhibir la actividad de las citoquinas proinflamatorias.
    • Especias y hierbas: cúrcuma, jengibre, canela y tomillo son conocidas por sus propiedades antiinflamatorias naturales.

    Omega 6 y omega 3: la importancia del equilibrio

    Mientras que el omega 3 tiene efectos antiinflamatorios, el omega 6 promueve la inflamación si se consume en exceso (común en las dietas occidentales). Una ingesta elevada de omega 6 puede desplazar el omega 3 en las membranas celulares, lo que aumenta la producción de eicosanoides proinflamatorios.

    Un desequilibrio en la proporción de omega 3 / omega 6 contribuye a la inflamación crónica y a un mayor riesgo de enfermedades inflamatorias. 

    Por lo tanto, es importante mantener una proporción adecuada de estos ácidos grasos en la dieta, recomendándose una proporción ideal de 1:1 a 4:1 entre omega-6 y omega-3 para una salud óptima.

    ¿Qué se recomienda para el consumo de suplementos?

    Precauciones de uso

    Aunque son generalmente seguros cuando se toman según las indicaciones, algunos pueden tener efectos secundarios con ciertas personas. Por ejemplo, la curcumina puede causar malestar gastrointestinal…

    Siempre hay que seguir las recomendaciones actualizadas sobre las dosis. Para seguir con el ejemplo de la curcumina, se puede tomar en dosis de 500 a 2000 mg al día.

    La duración de tratamiento depende del tipo de producto :

    • Por lo general, los suplementos que compensan falta en la dieta (magnesio, zinc, etc.) se pueden tomar todo el año,
    • mientras que los suplementos más específicos, con usos terapéuticos, se toman entre 1 y 3/4 meses.

    También hay que tener en cuenta que algunos complementos pueden interactuar con medicamentos, (reduciendo su eficacia, o aumentando el riesgo de efectos secundarios). Para las personas bajo tratamiento farmacológico, es vital revisar estas posibles interacciones.

    Elegir productos de calidad

    Nuestra filosofía: es mejor no tomar nada que tomar un suplemento de mala calidad.

    • Busque productos que tengan certificaciones de confianza. Garantizan que el producto ha sido fabricado siguiendo estándares de seguridad y calidad estrictos.
    • Deben listar claramente todos sus ingredientes y las concentraciones de cada uno. Evite los productos que contengan ingredientes no especificados o mezclas sin detalles sobre las dosis.

    El 80% de la gente compra suplementos malos

    Porque no saben identificar si un suplemento es de calidad

    Para evitar que os timen al comprar suplementos alimenticios, hemos elaborado una guía práctica.

    ➜ Detectar de un vistazo los productos de mala calidad

    ➜ Cómo saber si un suplemento es bueno, y adecuado para vosotros

    ¿Qué es la inflamación? tipos y patologías asociadas

    La inflamación es una respuesta biológica del cuerpo frente a estímulos dañinos, como patógenos, células dañadas o irritantes. Es un proceso vital que tiene como objetivo eliminar la causa inicial del daño celular, eliminar las células necrosadas y los tejidos dañados, y comenzar la reparación de los tejidos.

    Puede ser aguda o crónica:

    1. La inflamación aguda es la respuesta inicial del cuerpo a un daño, caracterizada por la llegada de plasma sanguíneo y leucocitos al sitio afectado.
    2. Si la inflamación persiste, puede convertirse en crónica, lo que implica una respuesta inflamatoria prolongada que puede llevar a la destrucción progresiva del tejido.

    El proceso inflamatorio comienza cuando las células del sistema inmunológico detectan la presencia de un estímulo dañino. Estas células liberan mediadores químicos, como las citoquinas, que aumentan el flujo sanguíneo al área afectada y atraen a más células inmunitarias para combatir el problema.

    Los principales signos de la inflamación son el enrojecimiento, calor, hinchazón y dolor en la zona afectada.

    Aunque en general se perciba como algo malo, a inflamación tiene un rol esencial en la defensa del organismo. Ayuda a contener infecciones y a reparar tejidos dañados. Sin embargo, cuando este proceso se vuelve crónico, puede contribuir al desarrollo de varias enfermedades.

    ¿Cuáles son las enfermedades inflamatorias cronicas?

    Artritis reumatoideEnfermedad autoinmune donde el sistema inmunológico ataca las articulaciones, causando inflamación, dolor y daño articular.

    OsteoartritisDesgaste del cartílago articular que provoca dolor e inflamación en las articulaciones afectadas.

    Enfermedades cardiovascularesLa formación de placas en las arterias (aterosclerosis), aumenta el riesgo de infarto de miocardio y accidente cerebrovascular.

    Diabetes tipo 2La inflamación crónica está relacionada con la resistencia a la insulina, un factor clave en el desarrollo de la diabetes tipo 2.

    Enfermedades inflamatorias intestinalesCondiciones como la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa son ejemplos de inflamación crónica del tracto gastrointestinal, que pueden causar dolor abdominal, diarrea y otros síntomas graves.

    CáncerContribuye al desarrollo y progresión de ciertos tipos de cáncer al crear un entorno que favorece el crecimiento y la proliferación de células malignas.

    Enfermedades neurodegenerativasCondiciones como el Alzheimer y el Parkinson están asociadas con procesos inflamatorios crónicos en el cerebro.