Estrés y relajación
El estrés sostenido no se queda solo en la cabeza. También se nota en el cuerpo: más tensión, peor descanso y más dificultad para recuperar. Si estás en una época de mucha carga mental, te sientes irritable o te cuesta desconectar, los suplementos pueden ayudar.
1. Lo esencial
Los suplementos más relevantes para el equilibrio mental y la relajación.
Magnesio
Estrés y magnesio tienen una relación directa: el estrés consume magnesio, y un nivel bajo de magnesio vuelve el sistema nervioso más reactivo al estrés. Es un círculo que conviene cortar desde la base. El magnesio contribuye al funcionamiento normal del sistema nervioso y ayuda a reducir el cansancio y la fatiga, dos consecuencias habituales del estrés sostenido.
Útil si: el estrés va acompañado de fatiga, tensión muscular, dificultad para relajarte o sueño de mala calidad.
CALMA
La mayoría de productos anti-estrés sedan demasiado o estimulan en exceso. CALMA busca un punto más útil en el día a día: serenidad y claridad mental, sin sensación de apagarte. La fórmula combina tres activos: L-teanina para favorecer una calma rápida sin somnolencia, Rhodiola para apoyar frente al estrés y la fatiga mental, y Eleuterococo para una acción más estable y sostenida.
Útil si: tienes una carga mental alta, épocas especialmente exigentes, irritabilidad bajo presión o dificultad para mantener el enfoque.
2. También puede sumar
Complementos que pueden reforzar el equilibrio según tu situación.
Omega 3
El EPA y el DHA participan en la regulación de neurotransmisores relacionados con el estado de ánimo y la respuesta al estrés. Es un ángulo menos conocido del omega-3, pero forma parte de su papel en el sistema nervioso. Como base antiinflamatoria y de soporte cognitivo, tiene especialmente sentido en épocas de alta exigencia mental.
Multivitamínico
Las vitaminas del grupo B, el zinc y otros micronutrientes participan en el metabolismo energético y el funcionamiento normal del sistema nervioso. Un déficit en estos nutrientes añade fatiga, menor resistencia mental y menos capacidad de adaptación (exactamente lo que menos conviene en épocas de estrés).





