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Antes de comprar

¿Por dónde empezar con la suplementación?

Para ordenar el ruido y empezar por lo que tiene sentido.

No todo está al mismo nivel

Uno de los errores más comunes es poner todo en el mismo plano.
Hay una distinción importante:

Necesidades básicas 🧬

Nutrientes que el cuerpo debe obtener de forma regular a través de la alimentación: vitaminas, minerales y ácidos grasos esenciales.
Participan en funciones fundamentales del organismo (producción de energía, sistema nervioso, huesos...).

Optimización 🌿

Suplementos que no cubren una necesidad fisiológica esencial. Extractos de plantas, hongos, etc.
El cuerpo puede funcionar sin ellos, pero pueden aportar un apoyo útil cuando hay un objetivo o una necesidad concreta.

Primero la base.
Después, lo específico.

Los dos pueden tener su lugar. Pero no conviene ponerlos al mismo nivel ni ir directamente al segundo sin haber cubierto antes el primero.

Base nutricional

Los nutrientes que mirar primero

Algunos nutrientes merecen especial atención según nuestros hábitos alimentarios, la exposición solar y las circunstancias individuales.

Entre ellos destacan la vitamina D, los omega-3 y el magnesio.

Vitamina D

El cuerpo la produce principalmente con la exposición solar. Por eso su síntesis varía según la estación y el tiempo que se pasa al aire libre.

Omega 3

El EPA y el DHA se encuentran principalmente en el pescado azul (sardina, caballa, salmón…). Su aporte depende de la frecuencia con la que se consume.

Magnesio

Se encuentra sobre todo en legumbres, frutos secos, cereales integrales y verduras de hoja verde.

Un multivitamínico puede completar esta base si buscas una cobertura más amplia de micronutrientes (depende de la alimentación y de las necesidades individuales)

Optimización

Apoyos específicos para necesidades concretas

Todos los productos que no cubren una necesidad fisiológica esencial, pero pueden aportar un apoyo más específico en ciertos contextos. Aquí entrarían, por ejemplo:
- Plantas (ashwagandha, rodiola, azafrán, ginseng, cúrcuma...),
- Hongos (reishi, melena de león, cordyceps...),
- Probióticos
- Compuestos bioactivos (colágeno, creatina, CoQ10, glucosamina...)
- Otros apoyos específicos (melatonina, GABA, Myo-inositol...)

Entonces, ¿por dónde empezar?

Primero, los hábitos. Una alimentación variada y equilibrada, un buen descanso y actividad física regular.

Si después quieres complementar tu alimentación, lo lógico es empezar por nutrientes esenciales como la vitamina D, el omega 3 y el magnesio. Un multivitamínico puede completar esa base.

Después, lo específico: Con esa base en marcha, puedes valorar suplementos más específicos: plantas, probióticos, colágeno…

Sus propiedades y el respaldo científico varían según el ingrediente. Infórmate bien de lo que aporta cada uno.

Si quieres profundizar, explora nuestra guía por objetivos: