Si estás en tratamiento para Helicobacter pylori, quizá te estés preguntando si merece la pena tomar un probiótico. Puede ser útil, pero no para eliminar la bacteria…
¿Para qué sirve un probiótico con Helicobacter pylori?
Tres cosas, básicamente:
- Reducir algunas molestias del tratamiento (especialmente diarrea, náuseas, hinchazón o malestar digestivo).
- Limitar el impacto de los antibióticos sobre la microbiota intestinal, que no distinguen entre bacterias buenas y malas.
- Posiblemente ayudar de forma modesta al éxito del tratamiento, aunque este resultado es menos consistente y depende mucho del probiótico usado.
Lo que no haría es comprar un probiótico esperando que mate Helicobacter pylori. No es su función, y ningún probiótico debería venderse como una alternativa al tratamiento de erradicación.
Cuando se juntan los estudios disponibles, el resultado más repetido es una mejor tolerancia al tratamiento: menos diarrea, náuseas y otras molestias digestivas. Algunos estudios encuentran además una pequeña mejora en la tasa de erradicación, aunque aquí la evidencia es más variable.
Para mí el principal interés del probiótico está en acompañar el tratamiento y proteger mejor el equilibrio intestinal.
¿Cuál es el mejor probiótico para Helicobacter pylori?
No existe una única cepa que podamos declarar como la mejor. La evidencia depende de la cepa, la dosis y el tratamiento con el que se combina.
| Cepa o tipo | Qué sabemos |
|---|---|
| Saccharomyces boulardii | Una de las opciones con más estudios durante tratamientos antibióticos |
| Algunas cepas de L. reuteri | Se han estudiado específicamente junto al tratamiento de H. pylori |
| L. rhamnosus GG | Tiene estudios directos sobre la tolerancia digestiva durante la erradicación |
| Fórmulas multicepa | También pueden ser interesantes, pero importa mucho qué cepas y dosis contienen |
No interpretes esta lista como un ranking. En probióticos los resultados de una cepa concreta no se pueden trasladar automáticamente a otra aunque pertenezcan a la misma especie.
Qué mirar al elegirlo
- Cepa completa e identificada. «Lactobacillus rhamnosus GG» te dice mucho más que «Lactobacillus rhamnosus» a secas.
- Cantidad de cada cepa. No solo «30.000 millones de UFC» en grande, sino cuánto aporta cada una.
- Protección hasta el intestino. Si el objetivo es apoyar la microbiota intestinal durante un tratamiento antibiótico, interesa que las bacterias del probiótico sobrevivan al paso por el estómago y lleguen vivas al intestino.
- Estudios en un contexto parecido al tuyo. Idealmente antibiótico o H. pylori.
Una cepa con datos directos: Lactobacillus rhamnosus GG
Entre las cepas estudiadas directamente durante la erradicación de H. pylori está Lactobacillus rhamnosus GG (LGG). Algunos ensayos han encontrado menos diarrea, hinchazón, náuseas o alteraciones del gusto cuando se añadía al tratamiento.
No todos los estudios encuentran el mismo beneficio, así que tampoco la presentaría como una cepa milagro. Pero sí es una de las que cuenta con datos directos en este contexto.
El probiótico de Apona
No formulé nuestro probiótico específicamente para Helicobacter pylori. De hecho, no creo que ese deba ser el objetivo de un probiótico.

Lo formulé para ayudar a mantener o recuperar el equilibrio intestinal, y uno de los momentos donde esto tiene más sentido es precisamente durante y después de un tratamiento antibiótico.
Aporta 5 cepas identificadas, con la cantidad de cada una declarada:
– L. rhamnosus GG (5.000 millones UFC)
– L. plantarum LP01 (5.000 millones)
– B. lactis BS01 (5.000 millones)
– B. longum 04 (3.000 millones)
– L. acidophilus LA02 (2.000 millones)
+ fibra de acacia como prebiótico.
Cada una de las cepas está microencapsulada, y la fórmula va en una cápsula gastrorresistente para mejorar sus probabilidades de llegar viva al intestino.

Me parece una fórmula interesante en el contexto de de H. pylori porque combina una cepa estudiada directamente durante la erradicación (LGG) con otras cuatro cepas pensadas para apoyar el equilibrio intestinal en un momento en el que los antibióticos lo ponen especialmente a prueba.
Cómo tomar un probiótico durante el tratamiento
Con nuestro probiótico recomiendo 1 cápsula al día, dejando unas 2-3 horas respecto al antibiótico. Puedes empezar desde el primer día del tratamiento y continuar unas semanas después de terminarlo, para seguir apoyando la recuperación de la microbiota intestinal.
Sentirte mejor no significa que H. pylori haya desaparecido
Puedes encontrarte mucho mejor y dar por hecho que ya está resuelto, pero los síntomas no permiten saber si H. pylori ha desaparecido.
Después del tratamiento hay que confirmar la erradicación con la prueba que indique tu médico (¡no simplemente con cómo te sientes!).










